Hay ‘desajuste’ entre competencias que pide el mercado y habilidades de bachilleres; Tuirán

Hay ‘desajuste’ entre competencias que pide el mercado y habilidades de bachilleres; Tuirán

  • Debemos dejar la visión de que acumular años de estudio lleva a la productividad, señala
  • La matrícula del nivel medio superior, concentrada en campos con elevadas tasas de desocupación

  

  • Rodolfo Tuirán Gutiérrez. Imagen de archivo.
  • Cortesía de <m.oem.com.mx>

Laura Poy Solano

La Jornada/120914.

En México no sólo se enfrenta un problema de baja productividad, pese a la mejoría en los niveles de enseñanza de la población, también hay ‘desajuste’ entre las competencias que demanda el mercado laboral y las habilidades que adquieren los jóvenes que cursan bachillerato, afirmó Rodolfo Tuirán Gutiérrez, subsecretario de Educación Media Superior.

Destacó que si bien en las pasadas dos décadas la escolaridad promedio de los mexicanos aumentó en 32.8 por ciento –para alcanzar 8.9 años–, la productividad sólo se elevó 7.1 por ciento, es decir, es seis veces menor que la de países como Noruega, mientras la de Corea del Sur es el doble que la nuestra.

Al participar en el ’49/o Congreso Internacional de Recursos Humanos 2014′, indicó;

«43 por ciento de los empleadores consideran la escasez de habilidades como uno de sus principales obstáculos, pues cuatro de cada 10 creen que los jóvenes no están listos para integrarse al mercado de trabajo. Asimismo, recordó que 60 por ciento no alcanza el nivel básico de competencias en matemáticas y la mitad no desarrolla habilidades en comunicación».

Por ello, consideró que es necesario salir de la visión tradicional de que la adquisición de más años de escolaridad nos llevará automáticamente a alcanzar mayor productividad.

A este escenario, dijo, se agrega la alta concentración de la matrícula de educación media superior tecnológica en pocos campos de especialización, pues 82 por ciento de estudiantes se formó en áreas como ciencias de la computación, administración y gestión de empresas, contabilidad y fiscalización, y tecnologías de la comunicación y la información, entre otras. Se trata de carreras, indicó, que no siempre se corresponden con la dinámica y las necesidades de los sectores económicos estratégicos.

Destacó asimismo;

«La matrícula de bachillerato tecnológico está concentrada en campos con altas tasas de desocupación y bajos niveles de ingreso, como ciencias sociales y estudios del comportamiento, derecho, manufacturas y procesos, ciencias de la computación, negocios y administración, entre otros».

Tuirán Gutiérrez destacó que 63 por ciento de los trabajadores ocupados que concluyeron su educación media superior se agrupa en sectores con baja productividad laboral, a lo que se suma que 40 por ciento de los jóvenes que cursaron este nivel educativo consideran que las competencias adquiridas le sirvieron poco o nada en su primer empleo.

Para mejorar este escenario, dijo, se requiere fortalecer la alianza público-privada en la construcción de un nuevo modelo formativo que permita el desarrollo de las habilidades que demanda el mercado laboral, por lo que consideró que el sector productivo desempeña un papel clave tanto en definir las calificaciones requeridas como en el desarrollo de planes y programas de estudio, así como en la evaluación de las competencias.

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Nota mía: Respetuosamente me permití modificar levemente la estructura de la nota de Laura Poy Solano, con la exclusiva finalidad de facilitar su lectura en el formato de Odiseo. Alfredo Macías Narro.

[N. de los E.: Recomendamos la lectura del artículo Reflexiones sobre la educación tecnológica, de Alfredo Macías Narro; artículo del 2001 donde, en voz del propio autor: muestra lo añejo del problema y lo errado de las soluciones gubernamentales]

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