
En una intervención para Contralínea, el filósofo Fernando Buen Abad Domínguez plantea que la educación pública mexicana debe asumirse como una herramienta histórica, política y cultural frente a la guerra cognitiva. Su reflexión coloca el acento en el modelo educativo nacional, la Secretaría de Educación Pública, el humanismo mexicano y la revolución de las conciencias.
- La batalla cultural llevada al cerebro: la guerra cognitiva.
- Humanismo mexicano y memoria civilizatoria como base de un proyecto educativo nacional.
- La educación no puede depender del calendario sexenal.
- La respuesta a la guerra cognitiva exige una acción práctica, no sólo reflexión.
El filósofo Fernando Buen Abad Domínguez participó en una cápsula de Contralínea dedicada al tema “Modelo educativo nacional como arma contra la guerra cognitiva”. La conversación, conducida por Nancy Flores, parte del contexto mexicano actual y de las disputas políticas, culturales y mediáticas que atraviesan a la región.
La intervención se centra en una tesis principal: frente a la guerra cognitiva, México cuenta con una herramienta de enorme peso histórico que debe recuperarse y fortalecerse: el modelo educativo nacional. Desde esa perspectiva, la educación pública no aparece sólo como un sistema administrativo, sino como un instrumento de defensa cultural, memoria histórica, soberanía y formación de conciencia social.
El video completo puede consultarse en el canal de Contralínea: Modelo educativo nacional como arma contra la guerra cognitiva. Se recomienda al lector acudir a la revista Contralínea, seguir su cobertura periodística en contralinea.com.mx y consultar sus redes sociales oficiales como Contralínea.
El siguiente texto presenta la intervención de Fernando Buen Abad con edición mínima de formato. Se limpiaron marcas de tiempo, repeticiones propias de la transcripción automática y algunos tropiezos orales, sin alterar el sentido político, filosófico y argumentativo de su discurso.
Las derechas regionales y la guerra cognitiva contra los pueblos
Me parece una oportunidad extraordinaria la que tenemos hoy en México, tomando como referencia las conductas de una derecha tan irracional e inconsciente como podría calificarse la derecha mexicana; pero no exclusivamente, por cierto, porque también sabemos muy bien cómo se articula a nivel internacional esta derecha y estas ultraderechas, y cuáles son los propósitos que no solamente en teoría, no solamente en el debate de las ideas, conocemos hoy de manera palmaria, sino también como vemos en la práctica.
Lo que están haciendo en Argentina, por ejemplo, es un laboratorio extraordinariamente importante para observar hasta dónde puede llegar la perversión de estos gobiernos de derechas que tienen planes absolutamente destructivos contra los propios gobiernos y contra la historia misma de cada país.
Lo que hemos visto en apenas dos años de presidencia del actual mandatario argentino, destruyendo el poder adquisitivo de manera absolutamente salvaje, destruyendo los derechos fundamentales de la clase trabajadora argentina, las leyes que han impuesto en fechas recientes: aquí son retrocesos de 100 años, por lo menos, en la historia de las luchas obreras internacionales y nacionales.
Aquí estamos viendo una destrucción del modelo educativo nacional argentino, un desabastecimiento de recursos contra las universidades que es absolutamente inclemente, imperdonable y dolorosísimo. Estamos viendo a los jubilados padecer no solamente el despojo de sus ingresos, de los que tantos años cotizaron para poder tener una jubilación digna, y ahora mismo ver cómo reciben palos todos los miércoles, puntualmente, en las protestas que organizan enfrente del propio Palacio Legislativo.
De manera que, si pudiésemos sacar un retrato continental de las conductas de la derecha, por ejemplo en Venezuela, donde se han atrevido a ser cómplices de un secuestro presidencial como el que se está sufriendo y padeciendo allá del presidente Maduro, tanto como de su esposa; si no es suficiente eso, está la necesidad de observar con alarmas de todo tipo las amenazas diarias contra el pueblo hermano de Cuba.
En fin, el panorama tan amenazante y yo diría tan macabro que están pintándole a la región los poderes transnacionales con sus derechas y sus ultraderechas, ya debería llevarnos no sólo al campo de los debates para la definición de esto que llamamos la guerra cognitiva, sino también a ver con qué instrumentos contamos nosotros para ejercer, para desplegar, una auténtica defensa histórica, política y cultural ante esta arremetida.
La batalla cultural trasladada al cerebro de las personas
Como sabemos y como hemos constatado en las prácticas concretas que la derecha despliega, parte del objetivo de la guerra cognitiva es trasladar la batalla, lo que ellos llaman la batalla cultural, al cerebro de las personas. Se trata de instalar en la cabeza de las personas los propios mecanismos de autonegación, los mecanismos para la supresión de las nociones de identidad política, de identidad de clase, de identidad histórica.
Estos mecanismos están surtiendo efectos desastrosos ya, ahora mismo, en toda la región. En el caso específico de México están cocinándose, preparándose y de hecho ya pronunciándose amenazas no solamente insoportables, sino desde luego inaceptables por todo concepto.
En la panorámica global de la problemática mexicana frente a estas derechas, me parece que contamos con una herramienta poderosísima, Nancy, que creo está todavía subutilizada, desaprovechada. A esa herramienta, provisionalmente, le llamo arma, porque se trata de una guerra, de una guerra de nuevo género, entre comillas nuevo, porque también tiene su historia esta llamada guerra cognitiva.
Nosotros bien podríamos proponer algunas reflexiones de primera instancia para valorar ya no solamente la dimensión, el alcance y el peligro de esta guerra contra nuestros pueblos, sino también la conciencia que podamos tener en la hora de decidir cómo defendernos de esto.
La Secretaría de Educación Pública como instrumento histórico de defensa
Creo que merece mucho la pena una reflexión profunda sobre qué cosa es una Secretaría de Educación Pública, qué significa una estructura tan especial y tan plena de experiencias y de herencias extraordinarias que dan razón de ser a una Secretaría de Estado como ésta.
Nosotros tenemos muy claro que, de no haber sido por las luchas que se dieron incluso antes del porfiriato, con el amanecer de la conciencia magisterial que luchó siempre por un proyecto, por ejemplo, de educación rural, no podremos jamás olvidarnos de las contribuciones de todos esos profesores que no solamente dieron batallas significativas en el proceso del ascenso de la formación y la educación de nuestros pueblos, sino que ofrecieron sus vidas también.
No vamos a olvidar nunca a todos estos mártires del Yunque en aquellas zonas de Guanajuato y del centro occidente de México, en el que persecuciones horrendas dieron cuenta de la vida y la ilusión transformadora, humanista, de los históricos profesores rurales que en México son, ni duda cabe, la referencia fundante del proyecto educativo nacional.
Desde luego, después de la Revolución Mexicana, parido incluso por la propia Revolución Mexicana, surgió un proyecto de educación nacional que tenía premisas tan considerables y tan valiosas como las que el propio Vasconcelos maduró, propuso, ejerció y enarboló, con sus respectivas contradicciones y con las limitaciones propias de un momento histórico que ahora no habrá tiempo para profundizar.
De todas maneras, esas referencias históricas sirven para entender por qué hacía falta construir un proyecto de unidad nacional a partir del soporte mismo de nuestra historia, de las evidencias, de los testimonios, de los patrimonios culturales que México supo prohijar durante tantos siglos, tantas batallas y tantas luchas.
Humanismo mexicano, memoria civilizatoria y proyecto educativo nacional
Estamos hablando de un territorio que por lo menos cuenta, en sus saberes, con cinco grandes e importantísimas civilizaciones que, en su fulgor y en su fervor, nos han regalado una herencia extraordinaria de conocimientos, de aportes, de visiones, de cosmovisiones.
Ha sido el periodo de la Cuarta Transformación el que ha puesto en evidencia, subrayado y resaltado, por ejemplo, la herencia del humanismo mexicano: una forma de pensar el universo, de pensar la vida, de pensar la fertilidad, de pensar la tierra y de pensar a los seres humanos con notas propias, con cualidades, con definiciones vernáculas que nos dejan, nos proponen y nos ofrecen ya de suyo una agenda importantísima.
Así que, con todo ese bagaje, con toda esa herencia extraordinaria, cinco grandes civilizaciones mesoamericanas que nos han dejado este patrimonio magnífico, con procesos históricos como los que la Cuarta Transformación ha asumido como su razón de ser, como su ontología; la propia Independencia de México, la Reforma dirigida, comandada e inspirada por Juárez, la Revolución misma, la figura, la presencia y el paradigma histórico tan importante que fue Cárdenas y que sigue siendo Lázaro Cárdenas para todos nosotros.
Con todo esto, tenemos hoy que una Secretaría de Educación Pública en México es una entidad social, cultural, histórica y política que rebasa con mucho incluso la propia definición de los gobiernos, que son transitorios y están recortados por la razón democrática del país a periodos de seis años. Sin embargo, el proyecto educativo nacional no puede depender de esa agenda, ni de esa cronología, ni de esa circunstancia.
Una agresión de largo alcance exige una educación de largo alcance
La agenda educativa necesita, como lo que es, un organismo vivo: un ser pensante, un ser que palpita, que vive, que sufre, que padece y que atraviesa la totalidad de las problemáticas nacionales.
La guerra cognitiva, que es una agresión contra el proyecto democrático de México, se está expresando ahora con una servidumbre a los intereses transnacionales, a los intereses monopólicos, a los intereses imperiales. Esta guerra no puede quedar intacta; no puede quedar encapsulada ni quedársenos como si fuera una anécdota pasajera.
La visión de esta guerra, las pretensiones de esta guerra, no tienen intereses sólo del alcance inmediato: están pensando en el mediano y en el largo alcance. No podremos quedarnos de brazos cruzados.
Por eso creo que hoy el propio concepto de Secretaría de Educación Pública necesita ser reflotado como un instrumento de batalla, de lucha; como una de las grandes herramientas que la revolución de las conciencias reclama con prontitud, con mucha profundidad, con mucha puntualidad histórica, para crear efectivamente una herramienta poderosa de defensa, pero también de vanguardia frente a esta guerra cognitiva que estamos enfrentando de manera tan dramática.
Creo que todavía la propia Secretaría de Educación Pública no se consigue, no se concibe, no se autodefine y no tiene, hasta donde yo conozco, un esbozo claro de un programa de lucha, de un programa de formación y de reformulación de su propia razón de ser y de su propio conjunto de contenidos educativos, precisamente para crear una contraofensiva a la guerra cognitiva.
Una contraofensiva desde la educación pública mexicana
Creo que es la hora en que podríamos, deberíamos quizá, exigirnos y exigirle a la propia Secretaría y al propio gobierno de México, gobierno de la transformación, gobierno de la revolución de las conciencias, no olvidarse de que la Secretaría de Educación Pública necesita ponerse en sintonía con las grandes transformaciones del mundo.
México está reclamando desde los primeros años de la formación de cada uno de nuestros niños y niñas, de cada uno de nuestros jóvenes y adolescentes, y de todo aquel que curse en cualquier edad alguna instancia de formación educativa del nivel que fuere, una respuesta educativa a esta ofensiva.
Ya es indispensable que desde muy temprana edad los propios niños y niñas, tanto como los adultos, por más especialistas que sean en lo que sean, contengan, entiendan y se formen también con un bastión paradigmático dentro del proyecto de educación que tenga que ver con definir la guerra de la Cuarta Transformación en sus distintas escalas, en sus diversidades más complejas y también detrás de todos los disfraces con que se nos presenta todos los días.
Ante la dimensión del aparato bélico que representa la guerra cognitiva contra nuestro país y, en general, contra cualquier país, se necesita recuperar de las raíces profundas de la historia de este país nuestro los principios antiimperialistas que han cursado toda la historia moderna nuestra; los principios fundamentales de soberanía, de autocomprensión y de autoanálisis de los desafíos, de los retos y de las circunstancias que nos definen, pero también de las circunstancias que nos agobian.
A eso deberíamos estar apuntando todas y todos en una agenda conjunta, pidiéndole, proponiéndole al Estado mexicano, heredero de un proyecto de transformación serio, que no descuide que la Secretaría de Educación Pública es necesariamente un arma importantísima en la lucha contra esta guerra cognitiva.
La participación del pueblo: magisterio, escuelas rurales y luchas sociales
Siempre la pregunta de cómo es la pregunta más difícil. Pero se lo agradezco siempre porque es un reto importantísimo, en el que me interesa mucho involucrarme en lo personal, en lo académico, en lo profesional. También yo soy un profesor, también yo soy un asalariado de la educación y tengo un compromiso de clase como tal; pero también tengo otros compromisos históricos.
Si estamos hablando de madurar, construir, profundizar y ensanchar una gran revolución de las conciencias, sí creo que es crucial que los grandes debates históricos que hoy tiene la educación pública en México incluyan los debates con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, incluyendo sus propuestas, sus análisis, sus formas de lucha, pero fundamentalmente incluyendo y entendiendo la agenda de esta lucha histórica por transformar la educación también en las condiciones laborales, desde luego indispensables, pero también en las condiciones pedagógicas.
Esas condiciones pedagógicas son un debate extraordinariamente importante y crucial. Pero no solamente está la agenda de lucha de la CNTE: también la agenda de lucha de los padres de Ayotzinapa y de las escuelas rurales del país. México sigue teniendo una deuda extraordinariamente importante con las escuelas rurales y con la historia y las herencias de la educación pensada desde la cuna de la educación rural en México.
Son batallas que se dieron contra el latifundismo espantoso, que todavía hace de las suyas en todo el continente y en México también.
Ciencia, pedagogía, salud y artes dentro de una lucha común
Necesitamos incluir los proyectos de investigación y transformación científica más avanzados que hay en los campos de las pedagogías, en el campo de las epistemologías. Ahí hay agendas de lucha muy importantes que se niegan ya a seguir dependiendo del vocabulario imperial de algunas universidades o escuelas que se hacen llamar vanguardia y que, sin embargo, realmente son maquinarias serviles al modelo de dominación imperial.
Sé lo que digo: hay pruebas de sobra para poder caracterizar la clase de conducta que han tenido algunas de estas llamadas prestigiosas universidades.
Pero tenemos nosotros científicos en pie de lucha en el campo de la farmacéutica, en el campo de las vacunas, en el campo de la atención médica básica, en las deudas que tenemos de atención médica básica en todo el país, por donde tenemos falta de médicos y de asistencia.
También en el mundo de las artes, porque tenemos grandes e históricas protestas de artistas, de intelectuales, de creadores que no han encontrado un sitio y un lugar que permita armonizar, integrar y compactar sus luchas en una gran lucha sumatoria, en una lucha de unidad de agendas.
En fin, todas estas agendas de las luchas sociales, de las luchas políticas, de las luchas cruciales que se vienen dando desde hace bastantes décadas en México me parece que serían un componente indispensable para lograr alguna respuesta, al menos una respuesta parcial, a la pregunta que usted hace.
Presupuesto educativo, renovación institucional y acción urgente
También es importante un gran debate nacional sobre los presupuestos para la educación. Creo que, tal como lo recomiendan los organismos internacionales dedicados o comprometidos con el tema de la educación, los presupuestos para la educación deben incrementarse de manera significativa en todos los gobiernos de todo el mundo.
El de México, particularmente, creo que es una tarea de orden central ahora mismo: la multiplicación de los presupuestos, no solamente para resolver los problemas básicos y administrativos, sino para el desarrollo de las investigaciones y de las transformaciones, que también tienen sus costos y sus exigencias, desde tecnológicas hasta epistemológicas.
Así que creo que la propia estructura de la administración, o de la manera de gobernar la Secretaría de Educación Pública, merecería abrir las libretas, abrir los cuadernos de par en par y dedicarse en el muy corto plazo a incluir todas las agendas de luchas que hemos tenido, para poder condensar en esto un gran programa de renovación, un gran programa de transformación para el muy corto plazo.
Ésta es una tarea que yo creo que es urgente, aunque hay otras muchas que lo son también, aunque hay otras muchas luchas y batallas que de ninguna manera pueden ignorarse ni pueden dilatarse. Creo que ésta en particular reviste una importancia y una urgencia tal que no admite demoras.
La guerra cognitiva que estamos enfrentando, y que se va recrudeciendo y complejizándose en más de un sentido, no nos da tiempo que perder en reflexiones puramente decorativas o puramente eruditas. Se requiere una acción práctica muy concreta.
Creo que éste es el contexto: el de la Cuarta Transformación y el compromiso político y filosófico de fondo humanista. Si los hay en serio, si hay humanismo crítico en serio, justamente es la revolución de las conciencias; y en eso no hay tiempo que perder.
Ficha de referencia
- Título original de la cápsula: Modelo educativo nacional como arma contra la guerra cognitiva
- Participante: Fernando Buen Abad Domínguez
- Conducción: Nancy Flores
- Medio: Contralínea
- Fecha de la sección: 11 de junio de 2026
- Video: YouTube, Contralínea TV
- Sitio de Contralínea: contralinea.com.mx
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Nota editorial
Este texto fue editado con apoyo de inteligencia artificial para limpiar la transcripción, ordenar el material y facilitar su lectura en formato web. La edición contó con revisión humana y buscó respetar el sentido, el tono y la posición expresada por Fernando Buen Abad Domínguez.
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