Materiales para cancelar la reforma educativa I

Autor: 

El monstruo al que nos enfrentamos

Roberto González Villarreal, Lucía Rivera Ferreiro, Marcelino Guerra Mendoza
Publicado en Insurgencia Magisterial
http://insurgenciamagisterial.com/materiales-para-cancelar-la-reforma-ed...
22/08/2018 

Decimos o escuchamos con demasiada frecuencia que hay que abrogar, derogar o cancelar la reforma educativa. Y así pasamos muy rápidamente a otra cosa. Sin embargo, no todxs entendemos lo mismo. Para los críticos oficiales y algunos miembros del equipo de AMLO, los términos parecen lo mismo, los utilizan indistintamente para hablar de algo en lo que al parecer, todos coinciden: se trata de una reforma mal llamada educativa, laboral, administrativa, parcial, impuesta.

En realidad no es así. Son cortos de miras, entienden poco, solo aluden al nuevo estatuto laboral del magisterio; pero las y los maestros enfrentan diariamente muchos cambios en la escuela, en las aulas, en las prácticas docentes, en la formación y actualización, en los contenidos y los métodos de trabajo, en sus responsabilidades.  Lo primero que les afecta, ciertamente, es lo laboral, porque ese  fue el primer gran objetivo de la reforma; luego han venido muchos más. Los sufren todos los días y todos los días sus efectos se hacen presentes.

Así que, antes de seguir adelante, pongámonos de acuerdo en qué es eso de la reforma, para saber qué es lo que vamos a cancelar.  No se puede cancelar algo que no se sabe muy bien qué es. Para eso, proponemos una metodología procesual, productiva, agonista  e inmanente, misma que hemos utilizado para caracterizar la reforma de la siguiente manera:

  1. La reforma es un dispositivo, es decir, un conjunto más o menos articulado de cambios constitucionales, legislativos, organizativos, financieros, laborales, presupuestales, administrativos, conceptuales; con objetivos muy diversos, que afectan a todos los componentes del Sistema Educativo Nacional.
  2. La reforma es un proceso; inicia con campañas sobre la calidad de la educación, éstas logran penetrar en la población, instalando la percepción de que el magisterio es el responsable principal de todos los problemas habidos y por haber, luego se efectúan cambios constitucionales, enseguida leyes como la del INEE, la LGSPD, los cambios en  la LGE sobre autonomía de gestión y participación social, el Censo y el SIGED, los cambios en las leyes hacendarias, la centralización de la nómina, el FONE, la creación de instrumentos financieros como los CIEN, nuevos calendarios escolares, Normalidad Mínima, Escuelas al Centro y así, hasta llegar al Nuevo Modelo Educativo, la autonomía curricular, la reforma a normales y lo que falte.
  3. Es un ensamblaje, está compuesta de programas y acciones diferentes, cada una de ellas con su propio ritmo, pero en articulación permanente, generando procesos de auto-organización y auto-reproducción, como por ejemplo el SIGED y el Censo con el FONE, las Escuelas al CIEN con la autonomía de gestión, la evaluación y ahora la autonomía curricular; con el modelo educativo, entre tantos otros ejemplos.
  4. Es un proceso productivo, no sólo destruye formas de contratación, prácticas escolares y derechos magisteriales (plazas, prestaciones, permisos, licencias) sino que también produce otras formas de subjetividad, otros modos de relación, otras formas de control político, otros perfiles educativos, otras prácticas docentes, otras formaciones; por ejemplo, los nuevos maestros de la reforma acostumbrados a la incertidumbre, las nuevas figuras directivas, las diferencias entre maestros idóneos y no, las maestras notificadas y las que no, las supervisoras con y sin promoción, las madres empoderadas en los consejos de participación, entre otros.
  5. Un proceso agonista, más aún, una guerra de reconstrucción del territorio educativo, con múltiples fuerzas enfrentadas, de naturaleza diversa y presencia distinta.

De acuerdo con esta caracterización, lo peor que se puede suponer es que los programas y acciones de la reforma son independientes unos de otros; o que la reforma solo es la evaluación de desempeño, esa a la que llaman punitiva, sin ver todo lo que está produciendo y todo lo que ya está encarnando y conformando: prácticas, concepciones, actitudes, comportamientos, modos de analizar y reflexionar.

La reforma efectiva, la que se instala en las escuelas, la que se corporiza en las maestras, los directores, las supervisoras, los directivos, padres de familia y pobladores, es el efecto móvil de múltiples programas, con ritmo distinto y profundidades disímiles, pero que ya se están armonizando y produciendo los efectos esperados: subjetividades neoliberales, mercados educativos, escuelas-empresas de subjetivación y negocios, individuos emprendedores y así, entre tantas otras cosas. Entonces, no se puede suponer que alterando uno de los programas, así sea uno de los más perversos, como la evaluación de permanencia, se quiten o desaparezcan los efectos de conjunto producidos por la reforma.

Recordemos: las propiedades emergentes de los conjuntos heterogéneos resultan precisamente de la acción coordinada de lo diferente; es el efecto producido por la articulación en los sistemas complejos. El todo siempre es más que la suma de las partes, diríamos en lenguaje coloquial. Y más que eso, pues genera mecanismos de auto-organización.

Por tanto, si se quiere cancelar la reforma modificando uno de sus aspectos, no se garantiza nada, pues como a la hidra, le saldrán otras cabezas; o como a los zombis, habrá nuevos contingentes que infecten los demás programas escolares.

Para acabar con infecciones sistémicas, no se puede ser ni minimalista ni tener contemplación alguna con los conceptos y/o con los programas: hay que arrancarlos de raíz. 

 

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