Las prácticas educativas en la cultura nahua previa a la conquista española

El carácter formativo del autoconocimiento y el autocontrol

Estrella Guadalupe Olguín Rodríguez

Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Querétaro

Abstract:
El texto analiza las prácticas educativas de la cultura nahua previas a la conquista española, desmontando la narrativa de que la civilización fue impuesta por la corona europea. Se concluye que el ideal educativo nahua poseía una profunda base moral y comunitaria, centrada en el autocontrol, la moderación, el buen lenguaje y el autoconocimiento, formando individuos disciplinados y comprometidos con el bienestar colectivo, lo que evidencia una compleja filosofía educativa autónoma y estructurada.
Palabras clave:
Pedagogía nahua, autoconocimiento y autocontrol, Telpochcalli y Calmécac, filosofía educativa prehispánica, códices coloniales.

Nota de la redacción: Las imágenes que acompañan este artículo proceden del repositorio digital Códice Mendoza del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), consultado en junio de 2026. La referencia completa del recurso se incluye al final del texto

Introducción

El estudio de las prácticas educativas de la cultura nahua permite identificar tres componentes de su pedagogía; la ixtlamachiliztli, o «acción de dar sabiduría a los rostros ajenos»; la tlacahuapahualiztli, o «arte de criar y educar a los hombres» y finalmente, la formación del «rostro y corazón» del individuo a través del autocontrol y el autoconocimiento, con un hondo sentido moral y de contribución a su comunidad.

En nuestra sociedad actual se nos ha hecho creer que las culturas prehispánicas llegaron a ser «civilizadas» por la corona española, pero esto no es así, como lo atestiguan los escritos de personajes como fray Bernardino de Sahagún y sus informantes indígenas, en textos como el Códice Florentino y también textos como el Códice Mendocino, que describen específicamente la sociedad de la cultura nahua y que luego han sido investigados y analizados por especialistas como Miguel de León-Portilla, Ángel María Garibay y Pablo Escalante, por destacar algunos de los más importantes. Existía no sólo una compleja organización social, sino también una filosofía moral y un ideal educativo, siendo este último en lo que profundizaré a lo largo de este escrito.

El objetivo principal es inquirir y examinar los métodos y prácticas de enseñanza en la cultura nahua, con las que se solía educar, tanto en la familia como en las instituciones dedicadas a la educación (telpochcalli y calmécac) y en las que podemos identificar un ideal pedagógico, moral y comunitario.

Instituciones educativas

La educación dentro de la vida familiar de los nahuas era primordial para la transmisión de saberes, oficios y quehaceres; los padres debían tener buenos valores y cualidades para criar, adoctrinar y educar hijos e hijas virtuosos, que se asemejen a sus padres.

El buen padre debía ser activo, cuidadoso, firme en el sustento de la casa, capaz de dar buenos ejemplos y consejos; asimismo, la madre debía ser «vigilante, ligera, no se para, diligente, veladora, solícita, congojosa» (Códice Florentino, 2023, fol.1v); a este modelo de madre que procura el bienestar y necesidades de su familia, se agrega la capacidad de corregir, y ser modelo de conducta (Códice Florentino, 2023).

Los padres debían debían mostrar su compromiso con la educación y con la comunidad, lo que comenzaba con la presentación de sus hijos a los templos-escuelas, ya fuese al telpochcalli para que el niño en un futuro se preparara para ser un guerrero dedicado al arte militar o al calmécac para que fuese un sacerdote o sabio dedicado a la gobernanza; esta ceremonia la realizaban pasados los veinte días del nacimiento del niño (Códice Mendoza, folio 56v).

Que los padres tuvieran atención en la formación de sus hijos expresa la importancia de la educación en la comunidad; sin distinciones de clase, todos debían tener acceso a las escuelas, es decir, la educación era obligatoria para todos los niños y jóvenes (León-Portilla, 1958).

En el telpochcalli «casa de jóvenes» se educaba principalmente a macehuales, para el combate o la guerra, y en el calmécac «la hilera de casas» se educaba principalmente a nobles. En esta última escuela, se educaba para el sacerdocio o la gobernanza; se les introducían a un pensamiento más complejo: a la calendarización y la observación del movimiento de los astros. Estos templos-escuelas eran un lugar de servicio donde se trabajaría arduamente para formar parte de una casa colectiva, ya sea de varones o de mujeres; además, en ellas se debían adquirir conocimientos para moldear la moral de jóvenes y niños. El comportamiento que se tuviera en la escuela o en el campo de batalla influía en el rango o puesto que posteriormente tendrían en la sociedad (López, 1985).

Prácticas educativas

En la tercera sección del Códice Mendoza está escrito sobre la vida cotidiana de la persona nahua, en la que se encuentra principalmente aspectos de la educación familiar de los primeros años de la vida del niño; las salidas a los combates y los ascensos jerárquicos por medio de méritos militares; os castigos a las transgresiones de quienes no aprovechaban los avisos, así como la enseñanza que los padres daban a sus hijos para prolongar familiarmente las ocupaciones u oficios.

La moderación y el autocontrol eran dos principios básicos en el sistema educativo nahua. En las primeras láminas de esta sección del códice podemos distinguir gráficamente la forma en que el padre y la madre daban buenos consejos a sus hijos; dependiendo de su edad les ponían a realizar actividades y tareas, así mismo les daban una ración limitada de comida: a la edad de 3 años la ración era de media tortilla y les ponían a hacer actividades livianas de peso; a los 4 años ya aumentaba a una tortilla y los niños comenzaban a realizar actividades como cargar leños, llevar envoltorios a los tianguis y a las niñas las comenzaban a enseñar a usar la rueca para hilar; a los 6 años aumentaba a una tortilla y media y los niños comenzaron a hacer actividades de servicio además de ir a los mercados a recoger semillas, las niñas ya se dedicaban a hilar.

Las restricciones alimentarias tenían el objetivo de que los individuos desde pequeños formaran o tuvieran la capacidad de moderación y control de los excesos; además, las actividades que sus padres los mandaban a hacer tenían el fin de que se ejercitaran y no fueran holgazanes, ociosos y ocuparan su tiempo en cosas de provecho. Era importante que obedecieran en los mandados, para que formaran autocontrol y pudieran frenar y moderar su conducta o sus impulsos ante las cosas que no eran consideradas como virtuosas.

Si no cumplían con los mandatos de sus padres, los pequeños eran exhortados y castigados fuertemente; justamente en el Códice Mendoza se ilustran los castigos por desobediencia, en los cuales los padres les clavaban púas de maguey en todo el cuerpo a los niños y en las manos a las niñas; otro castigo eran los golpes con palos por todo el cuerpo.

Todas las prácticas exteriores y los castigos tenían un sentido, el cual era brindar el sentido de obligación y responsabilidad, para tener firmeza de voluntad y forjar al corazón (León-Portilla, 1958).

El ideal educativo

En las escuelas también se trataba de enseñar el lenguaje noble y cuidado, la enseñanza de antiguos poemas, los cantos divinos, para que los jóvenes los examinaran y comprendieran acerca de ellos, para que se vincularan con su comunidad y después pudieran lograr el arte de saber expresarse a sí mismos.

Los maestros de la palabra enseñaban a los barrios los cantares divinos para que pudieran conocer sus cantos y tradiciones. El arte y el símbolo de la flor y el canto representaban una divinidad, la palabra verdadera, lo que les hacía conectarse con los demás. Por eso era tan importante para ellos la palabra, por la trascendencia que tendría en la tierra, su valor para vivir la amistad y comprender el valor de la verdad (León-Portilla, 2017).

El temachtiani era el maestro de la verdad, ayudaba a los individuos a hacerse dueños de sí mismos, a tomar una personalidad, les mostraba su realidad y les decía hacia dónde ir; a través de un espejo los hacía sabios y hacía que ellos reconocieran su personalidad, que fueran seres humanos, tolerantes y que tuvieran voluntad hacia los otros, hacia un colectivo (León-Portilla, 1958).

El acto educativo, la ixtlamachiliztli, consiste en la acción de «dar sabiduría a los rostros ajenos»; sus términos son ixtla que significa al rostro o a los rostros y machiliztli que se deriva del verbo machtli: saber. Este concepto era un ideal educativo porque representaba lo que se quería transmitir a través de las prácticas; tenía un gran significado moral tal como menciona Portilla (1958): «cómo han de vivir, cómo han de obedecer a las personas… cómo deben entregarse a lo conveniente, lo recto».

La tlacahuapahualiztli es el término para nombrar a la prioridad de la educación, la cual era educar la incorporación a la vida comunitaria y la formación de la personalidad; era formar el rostro y corazón de las personas (León-Portilla, 2017).

Parte central del concepto de la educación y la pedagogía nahua, la expresión «vuestro rostro, vuestro corazón»: la cara representa la fisonomía moral de la persona y el corazón representa el dinamismo de la voluntad y la concentración de la vida. El «rostro y corazón» pudiera significar la formación y evaluación del carácter y la personalidad del individuo. El tener un rostro y un corazón caracterizaba a un «hombre maduro»; quien no tuviera un rostro y un corazón tendría que ocultar su corazón amortajado y cubrir con una máscara su falta de rostro o sabiduría (León-Portilla, 1958).

Conclusiones

Al reconocer las prácticas educativas dentro de la cultura nahua se validó y estudió el ideal de la educación, una pedagogía centrada en el autocontrol y autoconocimiento, lo que nos permite vislumbrar las cualidades de la disciplina, la moderación, el buen hablar y el conocerse a sí mismo, para la formación integral, así como los valores del individuo para un buen servicio a su colectivo.

Se formaban los rostros sabios a través de los cantos divinos; se empezaba a inculcar el pensamiento religioso y filosófico en el calmécac y en el telpochcalli las habilidades para la guerra y caza.

Referencias

Instituto Nacional de Antropología e Historia. (2015). Códice Mendoza [Repositorio digital]. https://codicemendoza.inah.gob.mx/inicio.php

González Reyes, G. (S. F.). Tercera Sección Del Códice Mendocino. El códice Mendoza o Mendocino, UAEM, 20-35. https://www.tetlacuilolli.org.mx/elementos/codice/pdf/1198292015.pdf

León-Portilla, M. (1958). El concepto náhuatl de la educación. En Siete ensayos sobre cultura náhuatl (pp. 57–81). México: Universidad Nacional Autónoma de México. Recuperado de https://historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/lecturas/T5/LHMT5_054.pdf

León-Portilla, M. (2017). La meta de la educación entre los nahuas. En La filosofía náhuatl: Estudiada en sus fuentes (11a ed., pp. 271–281). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas. http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/filosofia/nahuatl.html

López Austin, A. (1985). La educación de los antiguos nahuas 1. Consejo Nacional de Fomento Educativo.

Sahagún, Bernardino de, Antonio Valeriano, Alonso Vegerano, Martín Jacobita, Pedro de San Buenaventura, Diego de Grado, Bonifacio Maximiliano, Mateo Severino, et al. Historia general de las cosas de Nueva España (Códice florentino), 1577. Disponible en el Códice Florentino Digital/Digital Florentine Codex, editado por Kim N. Richter, Alicia Maria Houtrouw, Kevin Terraciano, Jeanette Favrot Peterson, Diana Magaloni y Lisa Sousa, lib. 10, fol.1r-.2r. Getty Research Institute, 2023. https://florentinecodex.getty.edu/es/book/10/folio/1r?spTexts=&nhTexts=


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