Simón Rodríguez, maestro y pensador: Defensa de un ideario originalmente latinoamericano

Reinaldo Villegas Astudillo
Congreso Internacional Robinsoniano, Caracas
Caracas, 27 y 28 de octubre de 2005

Simón Rodríguez fue combatido en vida y después de su desaparición física, ocurrida en 1854. No solamente por gobiernos oligárquicos y caudillistas, sino por la historia oficial del continente. Por más de cien años, no se le conoció. No se reeditaron sus obras, las que no se extraviaron, permanecieron en lugares desconocidos y se le cubrió con el manto del olvido. Sólo se ha venido redescubriendo desde hace unos cincuenta y cinco años atrás, especialmente en Venezuela su país de origen. A pesar de ello, surgen voces que tratan de minimizarlo y opacarlo, no reconociéndole su labor.

I.- Inicio

Nos sentimos honrados de participar en este Congreso Internacional Robinsoniano para referirnos a una figura excepcional que se ha constituido en uno de los pensadores trascendentes de la región, surgido tempranamente en los albores de la independencia americana. Se trata de Don Simón Rodríguez, maestro indiscutible del Libertador Simón Bolívar, creador de proyectos educativos originales e iniciador de aquella tendencia filosófica que en nuestro continente se ha caracterizado por mirar profundamente hacia nuestros destinos, hacia lo que somos o hemos pretendido ser en el transcurso histórico americano que ya alcanza a dos centurias. Simón Rodríguez aboga por el hombre de Aquí, de estas tierras y durante toda su existencia va a luchar para lograr un cambio en su estructura mental, que posibilite a los habitantes de América construir sus propias realidades, pretendiendo mantener la originalidad y la creatividad por encima de cualquiera circunstancia. Esta línea de pensamiento la continuarán posteriormente entre otros, Juan Montalvo, José Martí, Eugenio Maria de Hostos, José Vasconcelos, Manuel González Prada, José Carlos Mariátegui, la Mistral y Neruda, quienes siempre hicieron suyas aquellas posiciones existenciales auténticamente latinoamericanas.

Sin embargo, Rodríguez fue combatido en vida y después de su desaparición física, ocurrida en 1854. No solamente por gobiernos oligárquicos y caudillistas, sino por la historia oficial del continente. Por más de cien años, no se le conoció. No se reeditaron sus obras, las que no se extraviaron, permanecieron en lugares desconocidos y se le cubrió con el manto del olvido. Sólo se ha venido redescubriendo desde hace unos cincuenta y cinco años atrás, especialmente en Venezuela su país de origen. A pesar de ello, surgen voces que tratan de minimizarlo y opacarlo, no reconociéndole su labor.

II.- Defensa de un Pensador Olvidado por la Historia de América

Es el caso de dos personalidades prominentes: Don Francisco Antonio Encina, oriundo de Chile y el venezolano Don Vicente Lecuna. El primero escribe, al finalizar la década de 1950, una obra constituida por siete tomos en torno a la vida y la acción llevada a cabo por el Libertador Simón Bolívar, teniendo como fuente bibliográfica esencial, en los episodios
relacionados con Rodríguez, además del ya citado escritor Lecuna, al historiador de su misma nacionalidad Arturo Guevara, autor de la obra Esbozo psiquiátrico-social de Don Simón Rodríguez, publicada en 1954.

Específicamente Encina, en uno de los tomos aludidos, cuyo título es: Bolívar y la independencia de la América española. La primera República de Venezuela. Bosquejo psicológico de Bolívar, editada en 1958, presenta esa visión alterada del maestro de Caracas, con juicios que se han venido reiterando desde el momento en que surge la leyenda negra en torno a Rodríguez y que se produce al término de la experiencia realizada en Chuquisaca, Bolivia, entre los años 1825 y 1826.

De tal retahíla de juicios maliciosos y no bien intencionados, proferidos por algunas voces configuradoras de la historia oficial del continente, en contra de tan eminente pensador venezolano, hemos recogido las más impactantes para reflexionar sobre su validez o falsedad.

Primeramente, se minimiza la carta que Bolívar envía al maestro desde Pativilca, el 19 de enero de 1824, a pocos meses de haber retornado Rodríguez de Europa. Se dice: “Que tal misiva ofrece un lado fantástico y que actuando sobre la infancia mental y la inercia psicológica ha engendrado el mito de la influencia decisiva de Simón Rodríguez sobre la personalidad histórica de Bolívar”.

En relación con esta injusta observación, nosotros creemos que tal comunicación es real y auténtica y por su belleza expresiva podría constituirse en una epístola antologable de las innúmeras escritas por el libertador. Solamente, citamos algunas expresiones para comprobar el afecto que profesaba Bolívar por su maestro y que se ha mantenido inalterable por espacio de 18 años de separación. Expresa, el Libertador:

“Sin duda es usted el hombre más extraordinario del mundo. Podría usted merecer otros epítetos, pero no quiero darlos por ser descortés al saludar a un huésped que viene de un viejo mundo a saludar al nuevo; sí, a visitar su patria que ya lo conoce, que tenía olvidada, no en su corazón, sino en su memoria.

Nadie más que yo sabe lo que usted quiere a nuestra adorada Colombia ¿se acuerda usted cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la Libertad de la Patria?. Ciertamente no habrá olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros, día que anticipó, por decirlo así un juramento profético a la misma esperanza que nos debíamos tener.

¡Usted maestro mío, cuánto debe haberme contemplado de cerca aunque colocado a tan remota distancia, con qué avidez habrá seguido usted mis pasos dirigidos muy anticipadamente por usted mismo!. Usted formó mi corazón para la Libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido por el sendero que usted me señaló. Usted fue mi piloto, aunque sentado sobre una de las playas de Europa.

No puede usted figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que usted me ha dado. No he podido jamás siquiera borrar una coma de las grandes sentencias que usted me ha regalado. Siempre presentes a mis ojos intelectuales las he seguido como guías infalibles. En fin usted ha visto mis pensamientos escritos, mi alma pintada en el papel; y usted habrá dejado de decirse: “Todo esto es mío; yo sembré esta planta, yo la regué, yo la enderecé tierna; ahora robusta, fuerte y fructífera, he aquí sus frutos, ellos son míos, yo voy a saborearlos en el jardín que planté, voy a gozar de las sombras de sus brazos amigos, porque mi derecho es imprescriptible, privativo a todo”.

El texto anterior, sin lugar a dudas, lo expresa todo. Es evidente que se convierte en un documento fidedigno de la verdadera influencia de Don Simón Rodríguez ejerció en el discípulo ilustre; primero, en la etapa de la infancia, entre los diez y los doce años, ya fuera en la escuela de Primeras Letras de Caracas o en su propia casa - escuela, donde vive casi tres meses el infante Bolívar por allá por el año 1795. Posteriormente, será cuando se reencuentren en Europa, en el año de 1804, época en la que Bolívar atravesaba una circunstancia angustiosa, derivada de la pérdida prematura de su esposa María Teresa Rodríguez del Toro.

Estimamos que el influjo de Rodríguez en Bolívar se concreta en la primera edad, a través de la estrategia metodológica utilizada por el maestro de Caracas en el sistema de aprendizaje, desarrollado por sus alumnos y se limitaba esencialmente a las actividades siguientes: primero, calcular; luego, pensar y enseguida hablar; posteriormente, escribir y en la instancia final, leer. Por medio de tal método es indudable que contribuyó al desarrollo de la creatividad del futuro Libertador y a la adquisición de un pensamiento que se va sustentar en la objetividad y en el rigor del análisis. Luego, en el continente europeo insistirá el maestro en la formación humanística y filosófica a través de lecturas y diálogos permanentes, que abarcan conocimientos que van desde la cultura helénica romana, pasando por la media y el período renacentista hasta arribar al ideario más representativo de los pensadores vinculados con la Revolución Francesa.

Lo que hizo Simón Rodríguez fue formar preliminarmente a Simón Bolívar. Le entregó las armas y los instrumentos al discípulo para enfrentar y resolver situaciones; avanzar y profundizar en el ejercicio del intelecto que en Venezuela y América pondría al servicio de la causa libertaria.

En segundo lugar, descubrimos los conocidos y consabidos epítetos con que ha sido denigrado Simón Rodríguez a lo largo de dos siglos y que se han corporeizado en la transmisión oral: loco, chiflado, mitómano y degenerado superior.

Consideramos que la caracterización de loco proviene del exagerado idealismo que proyecta el pensador caraqueño. Loco, tal vez en el sentido quijotesco, como el caballero manchego que sale a cabalgar para desfacer entuertos. Y esto se explica, porque después de permanecer por un período de 26 años fuera del continente, Rodríguez idealiza la tierra americana. Es la añoranza que se apodera del exiliado que ausenta por tantos años del lar nativo, arrancada por la fuerza de sus raíces y que a la distancia visualiza con nostalgia a la patria americana.

A lo anterior, se agrega el hecho de compartir la ideas del socialismo utópico, postulado por Fourier, Saint-Simon y Owen. En su psiquis, llega a imaginarse que la América recién libertada es un continente distinto, puro e incontaminado, donde sería muy fácil concretar sus ideales. Nunca pensó que el continente americano se había producido una liberación militar, pero las mentalidades, estructuras económicas y sociales se mantenían inalterables. Así se explica la América como un continente original. El mismo señala: “Que tiene el defecto de ser americano y que la América no debe imitar servilmente sino ser original”.

¡Cuánta profundidad hay en este juicio de Simón Rodríguez que lo aquilata como un gran pensador de América y no como un loco consumado¡ Tal afirmación -como otras tantas- lo convierte en una figura visionaria y eminente dentro del pensamiento filosófico-educativo de América Latina. ¡Cómo nos llega hasta lo más íntimo de nuestro ser caribe-latinoamericano¡ A más de un siglo que finara su existencia física, todavía comprobamos que la imitación servil ha predominado sobre la originalidad en estas centurias. Primero Europa; luego Estados Unidos, y ahora el Asia. Aún no nos desarrollamos. La dependencia cada día se agiganta. Sólo hay crecimiento pero no desarrollo. Las transnacionales no han enajenado el sentir y la propia idiosincrasia. Pensamos, nos seudo-culturizamos, actuamos y vivimos según los lineamientos que se imparten desde los centro de los imperios tecnológicos y consumistas. ¡Cuán lejanas y extrañas nos resuenan las palabras del pensador latinoamericano del siglo pasado, tildado de loco y de chiflado!

Loco, porque luchó siempre por el bienestar de los más desposeídos: cholos, indios, huérfanos, campesinos, pardos y esclavos. Loco, asimismo por las críticas manifiestas dirigidas a una sociedad que pretendía ser republicana, pero que miraba permanentemente hacia Europa y despreciaba lo vernacular.

Mitómano, porque es un hombre lleno de fantasía, un imaginativo que anda constantemente creando e ideando proyectos; algunos, hasta de naturaleza inverosímil, pero he ahí que el genio creativo de los grandes hombres quienes están a la vanguardia de los demás en el presente, por cuanto intentan siempre con sus luces imaginativas, avizorar un futuro lejano. Por ejemplo, la mirada visionaria de Simón Rodríguez, cuando sugiere en los Consejos dados al colegio de Latacunga, en 1851 que en el currículum escolar se contemple la enseñanza de la Física en vez de la Teología y la Química por el Derecho.

Mitómano cazurro, dado que un buen día enfrentó a un francés que lo visitó en la choza que habitaba en la remota localidad andina peruana de Azángaro, cuyo nombre era Paúl Marcoy y a quien burlonamente le falseó su identidad, haciéndose pasar por asturiano, sólo por el afán -pensamos nosotros- de avasallar en la propia “cancha” latinoamericana al europeo citadino. Característica propia del ser de este marco territorial nuestro, en sus relaciones con el “musiú” o “gringo” de Europa o Estados Unidos.

Degenerado superior, término de la psicología de antaño que se refería a los poseedores de una inteligencia superior. Vale decir, aquí se combina la locura con la genialidad. Se le caracteriza, así por estimarse que es un ser no autónomo en el pensamiento, que imita sin mayor reflexión a Rousseau extralimitándose tal dependencia del creador francés. Es evidente que tal juicio se cae por su propio peso. Si bien es cierto, que Rodríguez expresa en sus inicios una admiración por el autor del “Emilio”, el quehacer desarrollado con posterioridad en América, lo revela como un pensador multifacético que incursiona en diversos planos del acontecer cognoscitivo de América.

En seguida, se devalúa su preocupación por las transformaciones sociales. Despectivamente, se alude a que se ha constituido en un reformador social. Se afirma que son “ENSUEÑOS DE REFORMA SOCIAL. Se comenta con cierta ironía de su “INSULSA FRASEOLOGÍA DE APOSTOL DE LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES”.

Con los juicios anteriores, se pretende no valorar entre otros el proyecto de Educación Popular, que concretamente atendía a la transformación del hombre latinoamericano, a fin de que se integrara más activa y conscientemente en el proceso republicano. Veamos cuáles eran sus líneas maestras.

Simón Rodríguez considera que para el sostenimiento de una América original se debe contar con recursos humanos, bien formados y orientados en promover una creatividad para mantener esa peculiaridad del continente. Y nada más congruente, que las ideas metodológicas proyectadas por Rodríguez en el área de la enseñanza-aprendizaje, ya mencionadas en la formación escolar del Libertador Simón Bolívar.

En otras palabras, Rodríguez privilegia el desarrollo intelectual, utilizando un método que induce a pensar al educando. De ahí que agrega: “Piensen los padres y los niños pensarán”. Así, está aludiendo el maestro de Caracas al contexto circundante del educando, al centro hogareño donde permanece más tiempo el estudiante, concluyendo con esto que el pensar y el crear siempre nuevas ideas están presentes en la enseñanza de la primera infancia.

Pero, ¿qué ha ocurrido en la realidad del continente por desoír tal “insulsa fraseología” del maestro caraqueño?. A pesar del tiempo transcurrido, se ha mantenido un proceso de enseñanza-aprendizaje tradicional, el mismo que vino de la Península y que se ha proyectado hasta el presente. Rodríguez lo grafica de este modo:

“Mandar recitar de memoria, lo que no se entiende es hacer Papagayos, para que por la vida sean charlatanes.”

En concordancia con las ideas anteriores, propone Simón Rodríguez un modelo educativo, el que además de ser innovador en el plano de la enseñanza-aprendizaje esté orientado a la formación de recursos humanos calificados, destinados a insertarse en el ámbito de la producción y del desarrollo de las naciones latinoamericanas. En los “Consejos que da al Colegio de Latacunga, propone:

Primer Consejo

El Colegio de Latacunga se distinguiría, Asegurando sus fondos en Fincas: A mi primera llegada a Lacatunga, el año 44 di el mismo consejo. Poniendo una cátedra de Castellano y otra de Quechua. Y en lugar de Latín, una de Física, otra de Química en lugar de Derecho y Teología; otra de Historia Natural, Derecho y Medicina. Esto se estudia en Quito.

Simón Rodríguez presenta una visión de futuro. Evidentemente que el estudiar Castellano con mayor propiedad contribuye a utilizar el idioma predominante en las Repúblicas , y en el caso del quechua-tratándose de Educador- a lo cual podríamos agregar Perú y Bolivia, se justifica el aprendizaje como una segunda lengua para comunicarse, más íntimamente, con las tres cuartas partes de la población de origen indígena y así penetrar más hondamente en los sentires y mundos interiores, donde se concentra el ancestro de una gran civilización americana.

Si los latinoamericanos hubiéramos seguido los consejos de Rodríguez, estudiando Física y Química, en ves de Teología y Latín en mayor proporción hoy, seguramente se gozaría de una independencia tecnológica y científica con más elevados índices de desarrollo, que de crecimiento económico en el plano de las exportaciones, que solamente se han limitado a acrecentar la venta al exterior de la materia prima (frutas, petróleo, cobre, estaño, hierro, trigo, etc.) y no hemos sido capaces de alcanzar niveles de exportación de bienes procesados en nuestros países.

Avanza Rodríguez con su plan, estableciendo dos fábricas: una de loza y otra de vidrio. Y creando una maestranza: de Albañilería, de Carpintería y de Herrería: Un colegio ¡Llamado a ser… UNIVERSIDAD!

Enseñando a hablar la lengua de los Bárbaros, haciendo platos, botellas, tapas, servilletas y clavos ¡que MENGUA! (Dirán los doctores de antaño)-que HONOR (Dirán los de hogaño).

De esta manera, Rodríguez, visualiza el avance y el progreso den América, introduciendo materias de aprendizaje de carácter práctico en las escuelas, que posibiliten el dominio de un oficio por parte de los pobladores y contribuyan con aquél al desarrollo social y económico. Desgraciadamente, la mentalidad imperante en la región va a favorecer la formación humanística por encima de la tecnológica.

En conclusión, Simón Rodríguez no es un simple insulso apóstol de reforma social. Aunque haya fracasado en Bogotá o en Chuquisaca, su plan educativo está vigente. En esta segunda mitad de la actual centuria, el modelo creado por el maestro de Caracas ha sido retomado en el continente, con otro nombre o denominación. Un caso concreto sería la implantación en Venezuela, a partir de la década de 1960 de las Escuelas-Granjas y el modelo que se intentó aplicar en Canoabo, población situada en la región de Carabobo (Venezuela), a nivel universitario, entre los años de 1976 y 1981,experiencia educativa de la cual fuimos participantes activos Por otra parte, en Chile, nos ha llamado la atención la transformación de los centros de educación básica y media hacia el área de la educación técnica, que se viene ejecutando a partir de 1990. Durante el año de 1995, mientras escribíamos y difundíamos el pensamiento de Simón Rodríguez, en el país austral, quedamos gratamente impresionados de comprobar cómo el liceo tradicional, donde nos iniciamos algunas décadas atrás, se ha convertido en un centro educativo, semejante al que proponía Rodríguez- Ofrece: 1) Una infraestructura con las aulas correspondientes, destacando una, dispuesta para unas veinte o más computadoras y vinculadas al INTERNET; 2) Unas instalaciones modernas destinadas al internado, que cobije a los hijos de los campesinos pobres de la región y 3) Una granja, dispuesta para los estudiantes que se especialicen en disciplinas agropecuarias. Se trata de la localidad de Mulchén, ubicada escasamente a unos 150 kilómetros de Concepción y 60, de Tucapel, puntos geográficos donde residió Don Simón Rodríguez, entre los años 1833 y 1837.

Otro cuestionamiento que se le formula al maestro de América es que se dejó llevar por un ENFATUAMIENTO INTELECTUAL. Y todo esto, por la respuesta que le dio Rodríguez al escritor colombiano, Manuel Uribe Angel, cuando éste lo saludó, de esta forma: “Señor Don Simón tengo mucho gusto de conocer y saludar al maestro de nuestro Libertador”. El viejo Rodríguez -añade- con una risita que me pareció sarcástica, me contestó: “fuera de eso, tengo algunos títulos para pasar con honra a la posteridad.”

La afirmación anterior de Rodríguez nos revela que ya en vida se le identificaba sólo como el maestro de Bolívar. Parecía intuir que ese hermoso título lo iba a caracterizar hacia el futuro, tal cual sucede con el ciudadano medio de nuestros días, que es lo único que superficialmente conoce de este gran pensador latinoamericano, adquirido de un saber fraccionado, típico de diccionarios y enciclopedias, muchas de las cuales lo ignoran y otras como el Larousse, apenas le dedican tres escasas líneas para reseñar que “fue un pedagogo venezolano y maestro del Libertador”; en circunstancias que a tiranuelos y pensadores retardatarios del continente, se le otorgan entre diez y treinta líneas.

De ningún modo, es enfatuamiento lo expresado por Simón Rodríguez. Además de haber sido el modelador de esa gran figura heroica de América, él desarrolló una labor trascendente y significativa en el plano filosófico, cultural y social. Ilustramos tales aseveraciones, examinando algunos de sus planteamientos filosóficos.

Influido notablemente por los pensadores de la Revolución Francesa (Voltaire, Montesquieu, Rousseau, etc.) desde sus tempranas lecturas que realizaba Simón Rodríguez en Caracas, en los últimos años del siglo XVIII y su posterior vinculación con los generadores de estas ideas en Europa, se fue configurando un pensamiento evidentemente racionalista en Rodríguez, que marca el accionar durante toda su vida.

El maestro está convencido al observar la realidad americana, al padecer las angustias que origina su progreso y avance, ha de centrarse en la plasmación de planes concretos y objetivos tal cual lo hemos reiterado, a través de la creación de nuevas ideas, de una educación realista y bien orientada y la plena toma de conciencia de lo que significa ser una nueva nación y el desprendimiento que debe producirse del seno materno, en este caso España de la cual -decimos nosotros- si bien se heredaron valores de naturaleza variada, también provinieron vicios, que no han podido erradicarse hasta el presente. Por ejemplo: el afán del botín, la corrupción y el despilfarro entre otros.

La libertad es un valor proclamado y asumido por Simón Rodríguez durante toda la existencia. En búsqueda de esa expresión libertaria, huye de Caracas en 1797. En Europa junto a su discípulo dilecto, Simón Bolívar critica a Napoleón por sus posturas autoritarias y ridículas. En Londres, específicamente se relaciona con los exiliados españoles y comparte las angustias provocadas por el sojuzgamiento de la monarquía en su país de origen. Y en América, es radicalmente preconizador y difusor de las libertades, cuestiona la opresión del pueblo, sumido en la ignorancia y explotado por los hacendados. Critica al gobierno y a los prelados eclesiásticos que se aprovechan de sus prebendas. Nadie lo acalla, pero esta posición valerosa le atrae al desprecio de los hombres de gobierno, el ataque de los clérigos, el olvido y el distorsionamiento por aquéllos que conginan la relación de su existencia en diversos tratados históricos.

El Bien Común vinculado con el anterior, la libertad: Simón Rodríguez surge como los idealistas de todos los tiempos. En un momento que aboga por el respeto a la dignidad de la persona humana y proclama que no deben establecerse diferencias entre ellas. Así se explica la procedencia de sus alumnos en los centros que dirige y enseña. Primero, aquí en Caracas, prefiere renunciar, al no aceptársele su preocupación en torno a que los pardos deben ser incorporados en el sistema educativo. Luego, en otros puntos de América fracasa con dos grandes proyectos. Primero, en Bogotá y luego en Chuquisaca. El cuestionamiento mayor que se le formula a su política de reclutamiento de alumnos es que en su gran mayoría provienen de bajos estratos económicos y sociales.

Rodríguez fracasa rotundamente. Fracasa como hemos ido fracasando hasta el siglo presente. Los hacendados de ayer continúan siendo los terratenientes de hoy; pero en gran proporción se han transformado en comerciantes, empresarios y banqueros exitosos, que han ido acumulando una riqueza que favorece a su sector, constituido por un 20%, mientras que el 80% se le imposibilita el disfrute del bien común, económico, educativo, cultural y social, el que cada día se aleja más sobre todo en las naciones que adoptan y veneran el nuevo vellocino de oro, representado por el capitalismo salvaje como lo definiera el desaparecido Papa Juan Pablo Segundo, refiriéndose al neoliberalismo.

Para concluir sobre este concepto de enfatuamiento, diremos que Simón Rodríguez le sobrevivió por un período de 24 años al Libertador, en el que publicó alrededor de diez obras, llevando a cabo un quehacer permanente en diversos escenarios latinoamericanos que van desde Arequipa a Lima, Concepción y Valparaíso en Chile; Perú, nuevamente, Ecuador y Colombia.

Lamentablemente, el manto de olvido que la historia oficial dejó caer en torno de su figura y obra creadora - por algunos de los motivos expuestos en esta oportunidad- a lo que se agrega la no reedición de las obras y el extravío de otras por cerca de un siglo, no posibilitó conocerle profundamente hasta los inicios de la segunda mitad del siglo pasado.

A continuación vienen dos nuevos juicios peyorativos que tienden a disminuir su relevancia como ente histórico y persona humana. Se enfatiza que se caracterizó por ARRELIGIOSO Y ASENTIMENTAL.

En lo que respecta al primer concepto vertido, manifestaremos que Don Simón Rodríguez en la infancia caraqueña se formó en torno a los preceptos religiosos católicos, dada la vinculación que tenía con un familiar, el presbítero Rodríguez, quien contribuyó a darle la primera formación de naturaleza religiosa; inclusive, tuvo Simón-niño-adolescente que desempeñar la actividad de sacristán en una Iglesia caraqueña, tal cual lo recordará por el año 1836 en una carta que le escribe a un amigo, mientras permanece en una hacienda chilena, situada entre Tucapel y Pemuco.

Es evidente que en el decurso de los años y dada la influencia recibida por diversos autores y pensadores, ya fueran los provenientes de la gestación de la Revolución Francesa, del socialismo utópico o de la francmasonería, cuyo más visible representante era otro venezolano brillante, el precursor Don Francisco de Miranda, fueron conformando en Rodríguez un pensamiento que se centraba exclusivamente en lo racional, científico y conceptual. Todo lo anterior, le acarreó el cuestionamiento de ciertos miembros de la curia eclesiástica, que contribuyeron a difamarlo, tildándolo de hereje, inmoral, destructor de templos y francmasón, de acuerdo a como él mismo lo expresara después de fracasar con el proyecto de educación popular en Chuquisaca, donde emerge la presencia del cura Centeno de la localidad boliviana, junto al prefecto de Cochabamba para crear -afirmamos nosotros- la leyenda negra sobre Rodríguez a través de la historia.

La caracterización de Asentimental es inconcebible. Demostró, por el contrario, sentimientos de solidaridad y afecto constante por los pobres y su discípulo predilecto, El Libertador Simón Bolívar. Quizás, la crítica provenga por el lado de la esposa y el grupo integrado por el hermano Cayetano y su clan familiar a quien abandonó, tal como lo hemos referido, no por su propia voluntad en el año 1797. Hasta esta fecha, vivió familiarmente junto a su cónyuge María Isabel Ronco, hermano, cuñado y parientes; pero de improviso la vida se le quiebra, cuando se ve obligado a abandonar el lar nativo, a consecuencia de la represión desatada por el régimen colonial español. Al convertirse en un exiliado rompe dramáticamente con sus raíces. Y, justamente, ése ha sido el sino de todos los exiliados latinoamericanos que posteriormente a partir de la conformación de la primeras repúblicas tendrán, al igual que Rodríguez, deambular por otras tierras, por otros lares, mientras las tinieblas permanezcan en las naciones de origen.

Los detractores de Simón Rodríguez opinan de igual forma que se convirtió en un IDEALIZADOR DE LA POST-BARBARIE. De ninguna manera. En este sentido aprehendió la realidad a cabalidad. Mientras los escritores se solazaban con una visión idílica del indio, en época de un exacerbado indianismo, Rodríguez visualiza al indio -especialmente en los países andinos de Ecuador, Perú y Bolivia- como una criatura humana desposeída, marginada, vejada y explotada por la minoría constituida por el 25% de la población, detentadora del poder y de la riqueza. ¡Fíjense Uds., estimados amigos! mucho antes que los principales defensores del indio hicieran acto de presencia sobre la base del indigenismo; muchísimo antes de González Prada y Mariátegui en el Perú, Jorge Icaza en Ecuador y Alcides Arguedas en Bolivia, Don Simón Rodríguez había denunciado con fuerza y profundidad el atentado que se cometía en contra de ese contingente humano.

¿Cómo se plantea el maestro caraqueño ante la situación opresiva del indígena?. Simplemente, a través del proyecto de educación popular, ofrece una respuesta: Formarlos e instruirlos para incorporarlos a la vida republicana, de manera consciente y participativa. Señala textualmente:

Colonizar el país con sus propios habitantes y para tener colonos decentes, instruirlos en su niñez.

Les recomienda a los gobernantes de la época:

Si Ud. Desea… como lo creo.., que mi trabajo y los gastos no se pierdan emprenda su escuela con…INDIOS!

Pensamos que en torno a este tópico se presenta a una confrontación entre dos posiciones que surgieron en el continente, casi a mediados del siglo XIX. Por una parte, la tesis del maestro venezolano, quien postula la idea de formar los recursos humanos, por medio de la educación en la propia tierra americana, llevando a efecto una educación técnica, científica y creativa, privilegiando a los más desposeídos, es decir, atendiendo a aquel estrato en el que subvive la población indígena. Y, por otro lado, asoma el planteamiento sustentado por ciertos pensadores, entre otros los argentinos Domingo Faustino Sarmiento y Juan Bautista Alberdi, que proponen la europeización de América, por estimar, tal cual repiten estos mismos historiadores que minimizan a Rodríguez y que se han identificado con esta posición, en orden a considerar al indio como un ser carente de una mayor evolución mental, lo cual los hace presa fácil de la flojera y el alcoholismo. En tanto se revela la inteligencia del europeo, especialmente el anglosajón, hombre más emprendedor y creativo.

Para bien o para mal, triunfó la tesis contraria a la sustentada por Rodríguez. Advino, luego el Positivismo y en muchos países del continente asistimos a la casi exterminación del indígena, ahora bajo la conducción de gobiernos nacionales, de carácter republicano. Es el caso de lo acaecido en Chile, donde residieron los tres pensadores en etapas temporales muy cercanas, triunfando la tesis de los exiliados argentinos, quienes con posterioridad van a influir en algunos gobernantes que propiciaron la mal llamada Guerra de la Pacificación, a fin de “limpiar” de indígenas algunos territorios y otorgárselos en seguida a colonos alemanes, suizos y franceses que arribaron en la segunda mitad del siglo XIX.

Es tal el propósito de oscurecer el accionar de este hombre ejemplar, que no sabemos que si por falta de información o premeditadamente se ha querido confundir la realidad real con la realidad ficticia, todo, con el afán de ridiculizar y acentuar el estigma de una supuesta locura que afectó a Simón Rodríguez. Se trata de la presencia del diplomático y escritor guatemalteco, Antonio José de Irisarri, que al promediar el siglo XIX, escribe una obra titulada El Perinclito Epanimondas del Cauca, editada en Nueva York. En tal relato novelesco, aparece el maestro Simón Rodríguez en calidad de personaje, junto a otros que conforman su entorno familiar, donde sobresalen su esposa Teresona y sus hijos que han sido bautizados con nombres de vegetales Choclo; Zapallo y Zanahoria.

Tal especie se ha venido transmitiendo por la vía de la tradición oral y se ha transformado en una anécdota sabrosa que se cuenta en relación con las extravagancias de don Simón Rodríguez, concediéndole un carácter de verismo a una situación narrativa, surgida de la imaginación de un creador de ficciones.

Pero la gota que colma el vaso de estas erradas apreciaciones sobre la vida y obra de Don Simón Rodríguez es afirmar que NI SIQUIERA TUVO VOCACIÓN DE MAESTRO.

La obra educativa y pedagógica realizada en Caracas, Bogotá, Chuquisaca, Lima, Arequipa, Concepción, Valparaíso y Latacunga entre otros puntos geográficos donde ejerció y dejó testimonios de su enriquecedor magisterio, lo revela -aunque olvidado por sus coterráneos americanos del Ayer y del Hoy- como uno de los grandes pensadores y ejecutores de un proceso educacional de primera línea.

En este aspecto y sólo para ilustrar la condición de relevante educador que alcanzó Rodríguez, vale la pena citar la opinión manifestada por el eclesiástico chileno Reinaldo Muñoz Olave, quien a pesar de las críticas que le formula por su ideario racional, expresa sin embargo, que en Concepción, Rodríguez prestó buenos servicios a la instrucción primaria, y a la secundaria del Instituto Literario. La primera Reforma que introdujo a la escuela fue el mejoramiento del material escolar. Aprovechó sus propios conocimientos y los de un competente mueblista para dotar a la escuela de elementos apropiados, que eran de los mejor que entonces se usaba en Europa y desconocidos algunos en las escuelas chilenas.

ACCIONES Y REFLEXIONES FINALES

Hasta aquí, nuestra defensa y valoración del pensador venezolano. Para ir concluyendo, consideramos en esta oportunidad tan significativa , cuando estamos relevando su imagen y su obra en este Congreso Internacional Robinsoniano, no nos cabe duda que a Simón Rodríguez hay que rescatarlo. Sus ideas están plenamente vigentes, sobre todo tratándose de un hombre que nunca detentó las armas, pero que fue impactante con su pluma.

En tiempos de pleno liberalismo, sus pensamiento libertario que se centra esencialmente el respeto pro la persona humana, se opone acerbamente a un capitalismo salvaje que no se detiene ante la expoliación de los pueblos, explotación de nuestras riquezas naturales y que va difuminando nuestra idiosincrasia con modos, usos y costumbres que provienen desde el centro del imperio económico.

Habría que agregar el desenfado de Rodríguez por lacerar en lo más profundo al sistema que se imponía en América y que se alejaba notablemente del modelo republicano, esencialmente democrático y portador de libertades. Con un discurso, generalmente irónico y en otras ocasiones, altivo estentóreo y mordaz cuestiona y critica a la institucionalidad establecida.

Así se explica, entonces, que la imagen proyectada por Simón Rodríguez hacia la posteridad haya sido aquélla, liviana y superficial: Un hombre semi-caricaturesco, loco, desaguisado, inventor de payasadas, y entuertos. Tal imagen, proyectada hasta en la historia oficial -como lo hemos comprobado- opacó a la real, a la verdadera, a la del pensador, a la del educador, a la del filósofo; en suma, a la del sabio latinoamericano.

Los admiradores de su pensamiento del Aquí y del Ahora, en la región caribe-latinoamericana, a los que se suman muchos de ustedes tenemos el compromiso de continuar redescubriendo y develando su pensamiento, justo en una época de crisis, propulsora de valores distorsionados, donde los mismos grupos dominantes, que ayer menospreciaron a Simón Rodríguez; hoy, a través del neoliberalismo nos hacen beber el trago amargo de carencias e inequidades, especialmente, en el plano educativo y social.

Comments

Señor
Reinaldo Astudillo
Soy un periodista chileno que se graduó en la Universidad Central de Venezuela. Allá conocí algo de la importancia de Simón Rodríguez, ahora vivo en Concepción. Me impresionó que aquí nadie lo conoce aunque vivió acá y en otros lugares de esta región. Estoy investigando sobre Simón Rodríguez quien entre otras cosas fue periodista del primer periódico de nuestra ciudad El Faro del Bío-Bío. Si recibe esta nota, por favor, tome contacto conmigo.
Le saluda
Juan Schilling

Para Reinaldo Villegas, Juan Schilling y otros interesados en el tema "SIMÓN RODRÍGUEZ". Por ser graduado en filosofía realizo segundo doctorado en Patrimonio Cultural con la tesis: ELABORACIÓN DE UNA TEORÍA CRÍTICA DE LA RACIONALIDAD DEL PATRIMONIO CULTURAL, DEDIANTE LA DILUCIDACIÓN DEL DISCURSO CRÍTICO-EMERGENTE DE SIMÓN RODRÍGUEZ, REINTERPRETADO COMO PATRIMONIO CULTURAL, SEGÚN LOS PRESUPUESTOS DE JÜNGER HABERMAS. El caso es que la definición de Patrimonio Cultural de la UNESCO es un compromiso político que no asume el hecho de las contradicciones sociales por lo que me pregunto: ¿Patrimonio de quién? ¿para quién? ¿Por qué? ¿Con provecho de quienes? Desde hace muchos años (tengo 7... y tantos) vengo estudiando la obra de Simón Rodríguez que ya tengo digitalizada y la cual analizaré a través del programa para investigaciones cualitativas Atlas.ti, que considero es la única manera de realizar, a fondo, un análisis del discurso en las obras de Rodríguez. Me interesaría contactarme con quienes estén interesados en el tema para intercambiar conocimientos... Creo que don Simón nos da muchas respuestas.

de simon Rodriguez se conoce mucho menos de su infancia pera parese que de la misma no hay mucha información, es un misterio que nadie se ha preguntado, poco se sabe de eso.

Ana Maria Hernádez on Sep 10, 2007

Necesito tener información sobre Educación en Venezuela, que administración tiene actualmente, saber si es un derecho consagrado en la Constitución del país y saber si es un DEBER del Estado o si se deja en total o parcialmente en manos de los privados.

Lo anterior, para hacer una comparación con la Educación en Chile.

Desde ya les doy las gracias y ojalá me puedan enviar lo solicitado.

Grimilda on Sep 21, 2007, 10:14 PM

Gracias por colocar estos textos, me parece fantastico. Donde puedo conseguir libros escritos por el maestro S. Rodrigues?
Gracias

By Carlos Flores Sr. on Oct 11, 2007

hola, estpy haciendo mi tesis de maestría acerca del pensamiento social de símón rodríguez, ojalá puedan ayudarme con cualquier material digital, mis direcciones de correo son: pnfetachira_06@yahoo.com y ariesha_06@hotmail.com .
gracias de antemano

shayenska Martínez on Oct 11, 2007

Donde puedo conseguir libros escritos por el maestro S. Rodrigues?
Gracias
Arnaldo Salles
Rio de Janeiro, BRASIL

esta pagina la encontre por casualidad me parece excelente ya que a veces se hace difilcil encontrar temas tan completos como el existente en esta pagina sobre nuestra maestro simon rodriguez

extraordinario las reseñas que hacen sobre simon rodriguez la pregunta es: porque si desde hace mucho se conocia sobre las doctrinas de Simon Rodriguez, los gobernantes de turno en Venezuela no la habian implementado en venezuela?, o seria que los diefrentes ministros de educacion solo eran unos peleles que se colocaban a dedo por antojos del presidente del momento...,o solo pensaban en mantener a la oligarquia en las diferentes universidades opacando al sector proletario o asalariado de mas bajos recursos fuera del sistema de educacion de Venezuela..

excelente texto si las universidades de latinoamerica cumplieran solo un pequeño porcentaje de las ideas de simon rodriguez .... que seria de nuestros pueblos?

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