Educación postural: un contenido omitido*

Autor: 

Cynthia Inés Silva Argueta

El cuerpo es una prenda sagrada. Es su primera y última prenda; es en lo que se entra y se sale de este mundo y debe ser tratada con honor.

-Martha Graham.
(Precursora de la danza moderna estadounidense)

RESUMEN

La modernidad nos ha sumergido en una dinámica de vida sobreacelerada y sedentaria a la vez que evidentemente nos desgasta. Con el fin de disfrazar el deterioro se nos satura, a través de los medios, de productos, dietas y formas varias para mantener un cuerpo aparentemente sano. Sin embargo, se habla muy poco de cómo una higiene postural deficiente puede dañar la armonía y el equilibrio corporal.

Esto se evidencia en las constantes manifestaciones de dolores de espalda, migrañas, insomnio y afecciones del sistema musculoesquelético que aqueja a la gente y que se relacionan directamente con los vicios posturales desarrollados, generalmente, desde la niñez.

En este sentido, la escuela es uno de los principales entornos en los que se desarrollan malos hábitos posturale los cuales, de no ser observados y corregidos a tiempo, pueden degenerar en afecciones severas en la edad adulta.

Tradicionalmente, el desarrollo de las habilidades físicas de los educandos ha sido una tarea asignada al profesor de Educación Física, al de expresión corporal o, en el mejor de los casos, al de danza.

No obstante, es también responsabilidad del maestro que tiene a su cargo la instrucción del grupo vigilar que sus alumnos desarrollen y mantengan hábitos de postura saludables.

PALABRAS CLAVE: cuerpo, postura, higiene, hábito, imagen corporal, esquema corporal,

INTRODUCCIÓN

Como primer medio de percepción y expresión, el cuerpo es el instrumento más valioso con el que el ser humano cuenta. Le ha servido para conocer su espacio, para transmitir sus más puras emociones y para reflejar lo que en esencia es.

En su acepción más común, el concepto de “cuerpo” siempre se ha relacionado con la parte física humana. Todas las culturas, de la más primitiva a la más civilizada, han tenido un término para designarlo. Sin embargo, históricamente éste se ha estudiado desde distintas visiones filosóficas.

Para Platón, el cuerpo no era el hombre en sí mismo, sino la cárcel del alma. Era aquello que se contraponía a los ideales y a los valores del espíritu, dificultando su proceso de liberación hacia la verdad y el bien.

En oposición a esta idea, Aristóteles concebía al cuerpo como parte esencial y constitutiva de la identidad humana; sin el cual, el hombre no podía ser concebido como hombre.

En la Edad Media, la visión teológica rescata de la filosofía de platón la concepción de cuerpo como la corrupción del alma y de las ideas Aristotélicas, retoma la idea de cuerpo como morada divina de Dios.

A partir del renacimiento, se opta por estudiar el concepto holísticamente; es decir, abarcándolo en su totalidad desde los aspectos físicos, biológicos, sociales y psíquicos.

En el arte, el estudio del cuerpo también ha merecido el interés de grandes artistas. Leonardo da Vinci, en su caso, concebía al hombre como el modelo y centro del universo. Para él, lo más importante era vincular lo que descubría en el interior del cuerpo humano con lo que observaba en la naturaleza. En su “estudio del cuerpo humano”, o conocido también como “El hombre de Vitrubio”, (1492) realizó un estudio anatómico buscando la proporcionalidad del cuerpo de acuerdo al canon clásico o ideal de “belleza”; es decir, la proporción divina.

Incluso Nietzsche, filósofo alemán del siglo XIX, concebía al cuerpo como una unidad indivisible. En su obra Así hablaba Zaratrustra escribió: “Detrás de tus pensamientos y sentimientos hermano mío, hay un amo más poderoso, un guía desconocido. Se llama “sí mismo”, habita en tu cuerpo. Es tu cuerpo”.

Pero hoy en día, ¿Qué concepto tenemos sobre el cuerpo? ¿Realmente existe una cultura del cuidado integral del cuerpo?

La escuela: un entorno de riesgo.

La modernidad nos ha sumergido en una dinámica de vida sobreacelerada y sedentaria a la vez que evidentemente nos desgasta. En su afán de disfrazar el deterioro nos satura, a través de los medios, de productos, dietas y formas varias para mantener un cuerpo aparentemente sano. Sin embargo, se habla muy poco de cómo una higiene postural deficiente puede dañar la armonía y el equilibrio corporal.

Esto se evidencia en las constantes manifestaciones de dolores de espalda, migrañas, insomnio y afecciones del sistema musculoesquelético que aqueja a la gente y que se relacionan directamente con los vicios posturales desarrollados, generalmente, desde la niñez.

En este sentido, la escuela es uno de los principales entornos en los que se desarrollan hábitos posturales deficientes los cuales, de no ser observados y corregidos a tiempo, pueden degenerar en afecciones severas en la edad adulta.

Tradicionalmente, el desarrollo de las habilidades físicas de los educandos es una tarea que se le ha asignado al profesor de Educación Física, al de expresión corporal o, en el mejor de los casos, al de danza.

No obstante, es también responsabilidad del maestro que tiene a su cargo la instrucción del grupo vigilar que sus alumnos desarrollen y mantengan hábitos de postura saludables.

Aunque el entorno escolar está integrado principalmente por estudiantes y profesores, sin duda la población más afectada son los alumnos, pues el mobiliario en ningún caso es el ergonómicamente adecuado. Por lo regular los niños no logran tocar y apoyar sus pies sobre el piso; no mantienen pegada la espalda al respaldo de la silla o pupitre y escriben o leen inclinando la cabeza al grado de quedar casi acostados sobre la mesa o paleta de la silla. Esta postura la mantienen durante muchas horas pues, con excepción del recreo o los breves descansos, pasan la mayor parte del día sentados.

Lo idóneo sería que las sillas fueran ajustables al crecimiento de los niños y que las mesas o pupitres tuvieran cierta inclinación que les permitiera recargar los codos y mantener la espalda en posición vertical. De esta forma se elimina la sobrecarga sobre los músculos y ligamentos de la espalda, el peso se trasmite y el esfuerzo disminuye.

También es de suma importancia considerar la ubicación de las sillas en el salón de clases. Aunque la disposición de éstas en forma de “U” sea una variante didáctica que los profesores utilizan para integrar visualmente al grupo, no es la más higiénica posturalmente hablando; sobre todo para los alumnos que se encuentran en los laterales, pues se ven obligados a mantener una torsión permanente del cuello para atender al profesor que se encuentra al frente del pizarrón. En este caso, lo ideal es la ubicación simétrica de las sillas (frente al profesor), pero dispuestas alternadamente (nunca una detrás de la otra) para que todos tengan libertad de visión.

No obstante, las malas posturas no sólo se adoptan en la escuela. Con la llegada de la televisión y de los videojuegos, los niños y jóvenes han desarrollado posturas inadecuadas en su propia casa; mismas que se ven reforzadas por el entorno familiar y social.

En ambos casos, es indispensable la vigilancia por parte de maestros y padres de familia para establecer acciones de prevención, educación o reeducación postural adecuadas a las características y necesidades propias de cada individuo. Evidentemente, la mejor manera de hacerlo es enseñando con el ejemplo; pero la realidad demuestra que los adultos de hoy, sobre todo los que viven en las grandes ciudades, también carecen de buenos hábitos de postura, resultado de una falta de conciencia postural y una prolongada vida sedentaria

Otro factor de riesgo que promueve malos hábitos posturales en los escolares es el peso, diseño y la manera en que se carga la mochila. Aunque no se haya comprobado que la forma de llevarla genere problemas óseos, como desviaciones de la columna, sí es un condicionante de posturas inadecuadas que se degeneran en dolores frecuentes de espalda a nivel dorsal.

“Un equipo de investigadores griegos ha llegado a esta conclusión, que ahora publican en la revista 'Spine', tras estudiar a más de 1.200 estudiantes de ente 12 y 18 años que iban al instituto con mochilas (cargadas con material escolar, deportivo y artículos personales).

Las mochilas se llevan aproximadamente en la parte baja de la columna dorsal. El niño intenta igualar el equilibrio del tronco y la bolsa forzando la parte superior de éste hacia delante e irguiendo el cuello. Esta postura aumenta la carga sobre los músculos, ligamentos y discos de la espalda", ha explicado Korovessis a 'elmundosalud'.[1]

En primer lugar, se debe observar que la mochila tenga tirantes anchos, cortos y acolchados y que se cargue simétricamente sobre ambos hombros; que los libros y cuadernos estén distribuidos uniformemente y que el peso de la mochila sea menor al 15% total del peso del alumno. Las mochilas con ruedas son recomendables siempre y cuando se alterne el brazo que la jala y no se cargue para subir o bajar escaleras, ya que por lo regular pesan hasta dos kilos más que las mochilas de tirantes.

Sin duda, también los maestros adoptan posturas inadecuadas que degeneran en fuertes dolores de cuello, espalda, cintura y piernas. En el caso de los profesores de preescolar que suelen estar mucho tiempo agachados sobre las mesas de trabajo de los niños, el principal malestar que reportan es el de dolor de espalda. Una posible solución sería trabajar con los niños a su mismo nivel de altura o alternar períodos de descanso para evitar la carga sobre las vértebras cervicales y lumbares. Para los maestros que permanecen mucho tiempo de pie, las molestias más recurrentes son las relacionadas con el dolor de cintura y con la inflamación de las piernas, debido a la sobrecarga del flujo sanguíneo. En este caso, la recomendación más común es la de sentarse por un momento y elevar los pies a una altura mayor a la de la cintura.

Aunque no se contemplen enfermedades profesionales relacionadas con la actividad docente, no significa que éstas no existan y que no impacten en el rendimiento laboral. Una investigación de la Fundación para la prevención de riesgos laborales, en su catálogo de Enfermedades Profesionales de los Docentes (Oviedo, España, 2004), establece que las patologías más comunes son: las psicológicas, las relacionadas con la voz, las cardiovasculares, las que tienen que ver con el contagio de enfermedades virales como la gripa, varicela, etc y las musculoesqueléticas; representando estas últimas el 18.9 % de las bajas laborales.

Sin lugar a dudas, las posturas corporales más deficientes que la mayoría de las personas desarrollan, incluyendo a los profesores, se relacionan con la forma en la que se sientan, caminan o permanecen de pie. Y no somos concientes de ello porque solemos adoptar las posturas que nos son más cómodas, sin darnos cuenta que tales están generando un hábito postural deficiente.

El problema principal en este caso, es la falta de autopercepción corporal. Por ello, resulta necesario hacer conciencia de nuestro esquema e imagen del cuerpo para así, lograr un control y una actitud postural sana.

Esquema e imagen corporal

El proceso que nos lleva al conocimiento de nuestro cuerpo inicia con la estructuración del esquema corporal y la identificación de la imagen corporal.

El esquema corporal es la imagen tridimensional que todo el mundo tiene de sí mismo. Es el mapa de cada una de las partes de nuestro cuerpo que empieza a dibujarse en nuestro cerebro a partir de nuestros primeros movimientos; no importa a que cultura o raza pertenezcamos.

La imagen corporal es la apariencia que tenemos de nosotros mismos a partir de la observación que mentalmente nos formamos de nuestro cuerpo. Determina nuestro modo de ser con los demás y con nosotros mismos, pues está determinada por nuestras experiencias de vida y cambia con cada una de nuestras etapas biológicas.

La postura es un asunto psicomotor. Es la forma anatómica que adquiere nuestro cuerpo como resultado de nuestra imagen corporal, la cual refleja nuestro temperamento, carácter y estado de ánimo: una persona preocupada o deprimida pareciera que su cuerpo “se hunde”; por el contrario, una persona feliz o segura de sí misma mejora su postura elevándola al grado de parecer más alta de lo que en realidad es. Dicha postura también se ve influenciada por factores externos como la moda, la práctica de la danza o de algún deporte.

En otras palabras, la actitud postural no sólo está determinada por el tono y la fuerza muscular de la espalda, sino por la personalidad o impulso psíquico que determina la forma en la que nos presentamos hacia los demás.

De ahí, que es de suma importancia poner atención en la postura de nuestro cuerpo a partir de la forma en la que lo observamos. Pero, ¿cómo lograr una “postura adecuada” físicamente que refleje una imagen ágil y libre?

Primeramente, observando concientemente a nuestro cuerpo para identificar la manera en la que se acomodan cada una de sus partes, ya sea estando de pie o en la actividades cotidianas.

Una vez que hayamos percibido nuestra postura podremos, a partir del estudio anatómico de nuestro cuerpo, analizar y corregir lo que está mal hasta lograr la postura anatómica ideal.

Es importante señalar, que una buena postura no se consigue de un día para otro. Hay que luchar constantemente para lograrla y mantenerla, ya que las deficiencias de una mala colocación implican, además de disminución de la fuerza y de la resistencia, la sobrecarga de trabajo para algunas articulaciones. De ahí que un equilibrio mal logrado, exige a los músculos de los miembros inferiores, más gasto de energía.

Conforme van pasando los primeros años del desarrollo corporal, la postura se va construyendo de arriba hacia abajo; es decir, de la cabeza a los pies de tal modo que cada una de las partes del cuerpo se relacionan óptimamente entre sí.

Un ejemplo claro de ello es la forma en la que nos vamos incorporando hasta lograr la postura erecta: de bebés estamos en una alineación horizontal; cuando tenemos mayor control del peso de nuestra cabeza la elevamos y adoptamos una postura de escuadra: gateamos. Una vez que hemos adquirido fuerza en los músculos de las piernas y controlamos mejor el peso de la cabeza y del tronco, entonces nos paramos e iniciamos la marcha. Ya que hemos alineado verticalmente cada parte del cuerpo, nada nos detiene.

Control postural

Aunque hablamos de simetría al alinear nuestro cuerpo, en la vida cotidiana solemos adoptar posiciones asimétricas, siendo éstas las más comunes y naturales en el ser humano. Por ejemplo al estar de pie, leyendo, platicando o esperando un transporte, solemos apoyar una mano en la pared, colocamos las manos sobre la cintura o nos apoyamos en un pie. Lo mismo sucede cuando caminamos o estamos sentados, produciéndose un desplazamiento de las diferentes partes del cuerpo respecto a los planos y ejes, pero siempre buscando el control postural.

Esto implica un trabajo muy específico de los músculos, por un lado manteniendo y controlando la posición y por otro lado llevando a cabo el movimiento corporal como tal.

La acción que desarrollan los músculos para controlar y mantener una posición estática, cualquiera que esta sea, se denomina “tono muscular”. El tono muscular es una contracción leve del músculo en reposo, se origina en el tallo cerebral inducida por estímulos que llegan del exterior (de receptores cutáneos y articulares). Cuando un músculo en reposo es estimulado para mantener su tono, los músculos circundantes se distienden pasivamente, preparando a todos los grupos musculares para entrar en acción cuando se intente cambiar de posición, provocando necesariamente el movimiento del cuerpo y la acción muscular.

Gracias al tono muscular es que podemos hacer consciente y practicar una alineación correcta para realizar cualquier actividad, lo cual nos permitirá eliminar tensiones en donde no se necesitan, ahorrar energía y hacer más armónico el movimiento.

Acciones de prevención y corrección

Una postura incorrecta casi siempre está relacionada con problemas motores debidos al sobreesfuerzo muscular y a la sobrecarga articular. También influye mucho la falta de coordinación o un inadecuado equilibrio.

He aquí algunas recomendaciones útiles para mantener la columna en condiciones óptimas:

1. Cuando levanten cosas “pesadas” háganlo doblando las rodillas y no el tronco.

2. Cuando carguen cosas “pesadas” aproxímenlas a su cuerpo para evitar que la curvatura de la región lumbar se incremente.

3. Cuando estén acostados boca arriba, nunca se levanten de frente. Háganlo colocándose primero de lado y después, con ayuda de los brazos, terminen de incorporarse.

4. Aunque pareciera estar de moda tomar agua, es importante saber que durante la noche, los discos intervertebrales (especie de esponjas que se encuentra entre cada vértebra) absorben agua. Esto garantiza que las vértebras mantengan una separación entre ellas evitando el desgaste, desviación o pellizcamiento de los nervios. Por ello, es recomendable tomar al menos 2 litros de agua diarios, incluyendo líquidos enriquecidos en potasio que sustituyan los electrolitos perdidos por la actividad física diaria o por la práctica de algún deporte.

5. Ante todo, eviten caídas de sentón. Recuerden que el cuerpo tiene memoria.

Es pertinente mencionar, que una adecuada postura del cuerpo también está relacionada con la respiración, pues de ésta depende el proceso de tensión-relajación de nuestros músculos.

Gran parte de los músculos del aparato respiratorio están conectados con las vértebras cervicales y lumbares, por lo que la respiración influye sobre la estabilidad y la postura de la columna ya que la posición de ésta gravita sobre la cualidad de nuestro proceso respiratorio. De tal forma que, una adecuada respiración implica una buena postura y viceversa.

El tipo de respiración natural y la adecuada para la ejecución de los ejercicios que se detallan a continuación, debe ser la diafragmática. Ésta consiste en inflar el abdomen al tiempo que inhala el aire por la nariz y lo desinfla al exhalar. Evite elevar el pecho con la inhalación y procure inhalar para preparar el movimiento y exhalar para ejecutarlo.

Lo ejercicios que se sugieren a continuación están pensados y adaptados a las necesidades de los profesores, quienes por lo regular permanecen sentados o de pie durante su jornada de trabajo. Tómese unos minutos entre clase y clase notará el cambio en su postura. Incluso puede compartirlos con sus alumnos. Esto, además de promover una higiene postural, generará un vínculo emocional positivo entre usted y sus educandos.

Ejercicios de pie para alinear la postura

1. Sentadillas sobre la pared: De pie, apoye la cabeza, la espalda y los glúteos sobre la pared; coloque los pies a un paso de distancia y sepárelos de acuerdo a la anchura de sus caderas. Baje un poco la barbilla para estirar la nuca. Desde esta posición, inhale y con la exhalación vaya deslizando lentamente su espalda hacia abajo. Deténgase cuando sus muslos hagan un ángulo de 45 ° con el suelo y espere en esa posición durante 30 segundos. Siga respirando. Tanto los músculos de los glúteos y del abdomen, como los cuadriceps (músculo anterior del muslo) se encuentran en tensión. Pasados los 30°, inhale y exhale al tiempo que regresa a la posición inicial ejerciendo fuerza con los mismos músculos. Las manos puede colocarlas sobre sus muslos, sobre la pared o bien puede colocar los brazos al frente, a la altura de los hombros y con las palmas hacia el piso. Descanse 10 segundos y repita este movimiento 8 veces. A medida que su fuerza muscular mejore, intente bajar hasta formar con el suelo un ángulo de 90°. No permita que sus hombros pierdan contacto con la pared y evite mover la pelvis. Si en algún momento del ejercicio siente dolor en las rodillas, suspéndalo o disminuya el ángulo de flexión. Escuche a su cuerpo. Cuando algo está mal, éste se manifiesta a través del dolor. El trabajo de pared es muy importante, pues sirve para reeducar la columna y mejorar la alineación

2. Desde la posición del ejercicio anterior, eleve y abra los brazos a la altura de los hombros; mantenga la nuca alargada, la cabeza y los hombros pegados a la pared y el ombligo contraído y elevado (como cuando intenta abrocharse un pantalón). Con los brazos trace lentamente 6 círculos hacia una dirección y 6 hacia la otra, respirando con naturalidad. Cuando mueva los brazos evite mover el resto del cuerpo. Este ejercicio refuerza el concepto de movilidad controlada; es decir, controla el movimiento que fluye desde un centro fuerte hacia el exterior.

3. Caminata de altura: Para caminar o desplazarse naturalmente, es necesario que recuerde la sensación de su espalda y cabeza al estar pegadas a la pared en el ejercicio anterior. Imagine también que su ombligo se retrae hacia la espalda. Esto hace que sus músculos abdominales se contraigan y por tanto, la espalda se alarga. Relaje los hombros hacia abajo y ligeramente llévelos hacia atrás. Coloque sus pies paralelamente y verifique que su peso esté distribuido equitativamente sobre toda la planta del pie. Ahora empiece a deslizarse evitando perder la alineación paralela de sus pies. No suelte la contracción del abdomen y respire naturalmente. Esta postura le da sensación de ser más alto y refleja ante los demás cierta gallardía y seguridad de sí mismo. Si va a cargar algún peso, distribúyalo equitativamente sobre ambos hombros o manos.

Ejercicios sentados para estirar y relajar la espalda

1. De cara a la pared: Siéntese sobre el borde de una silla frente a la pared tocándola con la punta de los pies. Estire los brazos hacia arriba, por encima de los hombros y apoye las palmas de las manos en la pared lo más alto posible. Mantenga la cabeza alargada y alineada con los brazos y colóquela entre ellos. Desde esta posición, inhale y con la exhalación intente llevar el pecho hacia la pared flexionando ligeramente los hombros. Inhale al tiempo que regresa a su posición inicial y exhale para relajar. Repita el ejercicio 8 veces, baje los brazos y descanse.

2. Cabeza entre las piernas: Siéntese sobre el borde de una silla, separe las piernas de acuerdo a la anchura de la cadera y coloque los pies sobre el piso de modo tal que las corvas formen un ángulo de 90°. Suelte los brazos y colóquelos entre las piernas. Inhale y con la exhalación agache la cabeza y flexione lentamente el torso hasta que la cabeza quede entre sus piernas. Inhale nuevamente y con la exhalación intente llegar cada vez más abajo llevando a sus manos hacia debajo de la silla. No permita que los glúteos se separen. Los isquiones (protuberancias óseas de la parte inferior de la pelvis) siempre deben estar en contacto con la silla. Cuando sienta que ya no puede bajar más, inhale lentamente al tiempo que se va incorporando mantenga su espalda en forma de concha; alárguela poco a poco y por último levante y coloque la cabeza; exhale y descanse. Repita 4 veces.

3. Desde la posición inicial del ejercicio anterior, coloque sus brazos a los costados; inhale y con la exhalación flexione el torso hacia el lado derecho dejando colgar la cabeza como si la oreja intentara alcanzar al hombro. No permita que los isquiones se separen de la silla y mantenga el abdomen contraído y alargado. Inhale lentamente al tiempo que regresa a la posición inicial colocando la cabeza en último lugar y exhale. Repita lo mismo hacia el lado izquierdo.

4. Si cuenta con una silla deslizable, colóquese en la posición inicial detallada anteriormente, ponga las manos sobre su mesa o escritorio; inhale y con la exhalación deslícese lentamente hacia atrás hasta que su abdomen quede sobre las piernas y la cabeza y espalda formen una escuadra. Mantenga algunas segundos esa posición respirando naturalmente; inhale al tiempo que se desliza hacia el frente para recuperar la posición inicial ; exhale y descanse.

Conclusión

Corregir una postura o un movimiento defectuoso habitual es sumamente difícil, incluso, después de haberlo descubierto. Por ello, para generar una higiene postural adecuada no sólo se requiere del aprendizaje y de la práctica cotidiana, sino también de la concientización corporal a través del desarrollo de nuestras facultades propioceptivas.

Para aprender, también necesitamos tiempo, atención y discriminación; para discriminar necesitamos sentir. Sólo desarrollando nuestra sensibilidad, alcanzaremos el control de nuestros movimientos.

Es de todos conocido que el movimiento es una parte indispensable del aprendizaje y del pensamiento; es decir, que despierta y activa nuestras capacidades mentales al incrementar el número de conexiones neuronales en el cerebro. También es sabido que el movimiento genera endorfinas, hormonas de la “felicidad” responsables de las sensaciones satisfactorias que combaten el malestar y disminuyen las sensaciones dolorosas.

Por ello, cada vez que nos movemos organizadamente, incluso en una postura aparentemente en reposo, se activa todo nuestro cerebro.

Bajo este premisa, es de vital importancia que los profesores generen dentro de su salón de clases actitudes que resulten en buenos hábitos posturales a partir de la observación y el reconocimiento del propio cuerpo. Designar un par de minutos al inicio de cada clase para realizar ejercicios posturales como los sugeridos en este texto, además de generar hábitos posturales sanos, con seguridad estimulará la atención de los alumnos y la participación activa en el proceso de aprendizaje.

"Ocúpate de tu cuerpo con disciplina y fidelidad, el cuerpo es los ojos del alma y si los ojos no ven bien, todo el mundo se verá en tinieblas"
Johann Wolfgan Goethe

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

· CALAIS-GERMAIN Blandine; Lamotte, Andrée. (2004) Anatomía para el movimiento. Tomo I, II. España: Editorial Liebre de Marzo, 9ª. reimpresión,

· GARCÍA RUSO, H. María. (1997) La Danza en la Escuela. España: Editorial INDE.

· KAPIT, Wynn; Elson, Lawrence M. (1981) Anatomía Cromodinámica. México: Fernández Editores.

· SCHILDER, Paul. (2000) Imagen y apariencia del cuerpo humano. México: Editorial Piados.

· HÚNGARO, Alycea. (2002). Pilates. Programa de ejercicios para controlar todos los movimientos musculares. España: Editorial Vergara.

· ALEXANDER, Gerda. (1988). La Eutonía. Un camino hacia la experiencia total del cuerpo. España: Paidós.

· IBARRA, Luz María. (1999). Aprende mejor con gimnasia cerebral. México: Garnik Ediciones.

· IDLA, Ernst. (1982). Movimiento y ritmo. España: Paidós.

· FELDENKRAIS, Moshe. (1997). Autoconciencia por el movimiento. España: Paidós.


[1] ESPINO, Isabel (2005). “Llevar la mochila sobre un solo hombro causa dolor de espalda”, en el mundo.es salud < http://www.elmundo.es/elmundosalud/2005/01/24/dolor/1106569873.html > [consulta: marzo, 2007].

* Artículo publicado en la Revista Mexicana de Pedagogía, julio-agosto 2007, año XVII. N° 96, y reproducido aquí con la autorización de la autora

3 comentarios

Informacion

Estimada profesora. Un saludo afectuoso desde Lima Peru, le escribo por que deseo saber si el interesante articulo que escribio sobre la educacion postural responde a una investigacion , ya que en estos momentos estoy desarrollando un proyecto de investigacion sobre la educacion postural aca en Peru, por tal motivo le agradeszco mucho por la informacion. Gracias de antemano y saludos atte. Oscar Felles

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Estimado Oscar Felles. Agradezco su comentario y al respecto le informo que el artículo es más el resultado de una reflexión que de una investigación propiamente dicha. Soy profesora de danza y he trabajado en todos los niveles educativos; por lo que a lo largo de 18 años de experiencia he notado que existe muy poca conciencia de lo importante que es el control postural en la vida cotidiana escolar. La información del artículo hace referencia a algunas fuentes bibliográficas y páginas de internet. Las actividades o ejercicios propuestos han sido diseñados con el apoyo de una terapista física especializada en danza. El resto es consecuencia de la observación y análisis. Personalmente me da mucho gusto que existan más personas interesadas en la educación postural. Lo felicito por ello y me encantaría saber un poco más de usted y de lo que lo motivó a realizar este trabajo. Lo que le puedo ofrecer por el momento son algunas referencias bibliográficas sobre el tema. Ojalá le sean de utilidad. Mucho gusto y hasta pronto. Profra. Cynthia Silva Danza, ENP, UNAM, México, D.F. -Ibarra, Luz Maria. (1999) Aprende mejor con gimnasia cerbral. México: Garnik Ediciones. -Bertherat, Thèrese. (1998) El cuerpo tiene sus razones. México: Paidós. -Schilder, Paul. (2000) Imagen y apariencia del cuerpo humano. México: Paidós. -Panhofer, Heidrun. (2005). El cuerpo en psicoterapia. España: Gedisa. -Idla, Ernst. (1982). Movimiento y rimo. España: Paidós. -Lawther, John D. (1978). Aprendizaje de las habilidades motrices. Argentina: Paidós. -Feldenkrais, Moshe. (1997). Autoconciencia por el movimiento. España: Paidós. -Alexander, Gerda. (1976). La eutonia. España: Paidós.

respuesta a comentario

Etimado Oscar Felles. Agradezco su comentario y al respecto le informo que el artículo es más el resultado de la reflexión que de una investigación propiamente dicha. Soy profesora de danza y a lo largo de 18 años de expriencia laboral en todos los niveles educativos me he percatado de la ausencia de una educación de la postura, tanto de profesores como de alumnos. Este tema sin embargo en recurrente en la práctica dancística y por ello intenté trasladar el concepto al ámbito educativo. Algunas referencias fueron tomadas de fuentes bibliográficas y de sitios de internet. Los ejercicios se diseñaron con el apoyo de una fisioterapéuta profesional especializada en danza y, en general, el artículo está basado en la observación personal. Me alegra mucho que existan más personas como usted interesadas en la educación postural y que dirijan sus investigaciones hacia este tema. Me gustaría saber más de su labor profesional y de las características de su investigación. Si desea más información al respecto, hágamelo saber y con gusto intentaré ayudarle. Puede contactarme directamente a mi correo: cynthiainess@yahoo.com.mx Hasta pronto y mucho gusto. Atte. Mtra. Cynthia Silva A. Danza- ENP, UNAM. México, D.F.