Educación y calidad educativa

Autor: 

Arq. Alfredo Macías Narro
Junio del 2001

La educación, en tanto fenómeno social, dinámico y complejo, no puede entenderse al margen de los factores económicos, sociales, políticos, éticos y técnicos que lo determinan.

Resulta evidente que, para entrar al análisis de dicho fenómeno con un grado razonable de seriedad y rigor, debe ubicarse en un contexto incluyente y ponerlo en una perspectiva histórica, que dote de significación y sentido a la evolución de la educación mexicana de cara al futuro.

En el ámbito genérico de la educación, en este principio del siglo XXI, cobra especial relevancia el acelerado e inequitativo proceso de transformación del aparato productivo y las formas en que impacta al sistema educativo, particularmente en el nivel básico-medio (secundaria general y secundaria técnica), problemática que no es privativa de nuestro país y que compartimos de manera acusada con el resto de los países de América Latina.

En efecto, la secundaria se caracteriza por ser el nivel educativo más alto de carácter obligatorio y, al mismo tiempo, es el último al que tiene acceso la población en edad de cursarla, antes de incorporarse, tal vez de manera definitiva, a la fuerza de trabajo (las más de las veces en el sector informal) o bien, para acceder al nivel escolar medio-superior en alguno de sus tipos y modalidades. Es en este momento que se empiezan a manifestar algunas de las mayores contradicciones del sistema educativo, con la excepción, quizá, del propio nivel medio-superior, motivo de análisis para otro momento.

Por un lado, parece ser que la tendencia de la secundaria se inclina hacia la universalización de los conocimientos, es decir, funciona más como un puente propedéutico hacia el nivel académico siguiente y sólo de manera tangencial y muy relativa, como preparación elemental de cuadros técnicos para el sector productivo, particularmente en el caso del subsistema de educación secundaria técnica, esta disyuntiva aparece de manera más acusada. En los últimos tiempos, esta situación se ha visto agudizada por ciertos factores, entre los que destacan los siguientes:

EQUIDAD. La demanda de educación en este nivel, pese a estar consagrada como obligatoria (a partir de marzo de 1993). Esto significa, en términos legales, que el Estado en todos sus niveles, debe impartirla de manera laica y gratuita a todos los individuos, así como que los padres de familia deben enviar a sus hijos a la escuela (pública o privada) para cursar tres años más para completar el ciclo de escolaridad básica. Las implicaciones de esta obligatoriedad, para su real cumplimiento, se pueden resumir en dos grandes rubros. Por una parte, debe garantizarse que todos los egresados de primaria tengan acceso puntual y oportuno a la escuela secundaria, al tiempo que se asegure su permanencia en ella hasta concluirla (antes de cumplir quince años, teóricamente), en este sentido, pese a que la absorción de egresados del nivel de primaria es bastante alto (alrededor del 89%), la capacidad de retención del nivel es bastante menor (poco más del 80%). Se supone que las causas principales de abandono son la deserción y la reprobación intracurricular. Por otra parte, debe asegurarse que la asistencia a la escuela secundaria signifique concretamente y para todos los alumnos, la adquisición de los valores, conocimientos, habilidades y actitudes establecidas en el currículo, a fin de dotarles de los instrumentos básicos para incorporarse plenamente, por un lado, a la vida ciudadana y productiva y, por el otro, que les permita proseguir su proceso de superación profesional. Como puede verse, tales tareas de conciliación de intereses tan disímbolos y hasta contradictorios, implican un auténtico reto, dado que lo anterior debe cumplirse de manera integral, al margen de las desigualdades reales en lo referente a las condiciones y nivel de vida de los estudiantes en función de su procedencia y de sus puntos de partida, así como de la diversidad de sus necesidades, intereses, expectativas y capacidades. Puesto en otros términos, no basta con establecer (en el papel) la igualdad de oportunidades sino garantizar, en la realidad, la igualdad de posibilidades para todos los jóvenes.

INCLUSIÓN. Al término de ciclo 1998-1999, se había advertido un crecimiento sostenido en la matrícula (poco más de cinco millones de alumnos inscritos en el ámbito nacional), a partir de la obligatoriedad de la escuela secundaria, misma que repartía a poco más de la mitad en la modalidad general, poco más del 28% en secundarias técnicas y el 17% en la modalidad de telesecundarias. Cabe hacer la precisión que la modalidad que registró el crecimiento más notorio y acelerado fue la de telesecundarias. En ese ciclo, poco más de un cuarto de millón de alumnos quedó fuera del acceso a la secundaria, en tanto que más de trescientos mil abandonaron (temporal o definitivamente) la escuela secundaria. Independientemente de las causas del no ingreso y del abandono, lo que sí resulta claro es que difícilmente estos alumnos regresarán al sistema escolarizado formal, por la sencilla razón de encontrarse en el límite (o haberlo rebasado) de edad legal para ser readmitidos, es decir, aún en el caso de que sus condiciones específicas (familiares, socioeconómicas, etc.) le permitiesen el regreso a las aulas, el propio sistema le estaría negando las oportunidades para hacerlo.

PERTINENCIA. La escuela secundaria, tal como se aprecia en la actualidad, enfrenta el gran problema de la pertinencia de su programación curricular, dado que, aunada a la tendencia ya referida hacia la universalización de contenidos, el diseño del propio currículo está dominado por la lógica de las disciplinas y áreas del conocimiento que, eventualmente, se estudiarían de llegar los alumnos al nivel superior inmediato y se caracteriza por el elevado número de materias diferentes (hasta 12 ó 13 por grado y generalmente inconexas entre sí) “… cada una concebida de manera enciclopédica y con muy escasa cercanía con los temas de interés de los jóvenes. Esta situación se expresa muy claramente en los libros de texto.” * Los resultados de los exámenes de admisión del nivel medio-superior, aún configurando una visión parcial del problema y que sigue siendo controversial el papel que desempeña el CENEVAL en su elaboración y aplicación, la media (nacional) de aciertos en el Examen de Ingreso a la Educación Media Superior (EXANI-I), a manera de ejemplo, en el periodo 1997-1998 fue de 61 aciertos sobre 128 posibles (47.7%) y dentro de estas, el desempeño mostrado en áreas como matemáticas y física fue más bajo todavía (42.3% y 43.7% respectivamente). Lo anterior nos habla de las profundas diferencias en el punto de llegada de los jóvenes pertenecientes a diferentes grupos y estratos socioeconómicos, al tiempo que nos muestra que no basta con ofrecer un currículo común de formación general, sino que para que los estudiantes del nivel aprendan y aprendan bien, el Estado debe diseñar y aplicar estrategias que compensen de manera efectiva las desigualdades en las condiciones de inicio de los estudiantes llegados al nivel de secundaria, en función de sus diferentes capacidades, motivaciones, intereses y ritmos de aprendizaje. Para lograrlo, es necesario redefinir y aclarar su pertinencia como nivel educativo fundamentalmente formativo y considerar las características típicas de los adolescentes a los que se dirige, así como reorganizar su estructura curricular (muy fragmentaria en la actualidad), en torno a la consecución de los nuevos objetivos que los tiempos actuales y futuros demandan, a la par que dar respuesta a los añejos problemas que han permanecido subyacentes a lo largo de décadas.

De todo lo anterior, se desprende que la magnitud de las tareas a enfrentar por las autoridades educativas, en lo general, y por los encargados de concebir y materializar las formas que deberán tener tales mecanismos y medios de respuesta en lo particular, es decir, ustedes, requiere de grandes dosis de compromiso (que indudablemente lo tienen) y de enorme creatividad. A este punto nos referiremos de manera más puntual.

En el caso y situación que nos ocupa en este momento, tal vez resulta pertinente visualizar las condiciones reales de operación y a los actores activos involucrados en los nuevos procesos que imaginamos, es decir, no solamente el cómo debieran ser sino, también, el cómo podrían ser.

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* Observatorio Ciudadano de la Educación. Comunicado No. 15. “la educación secundaria: inequitativa e ineficiente”. México, 27 de agosto del 2000.

9 comentarios

Opinión

un articulo muy interesante

By manuel on Sep 7, 2007

Material adicional

Muy estimada Elda:

No estoy seguro de si este es el camino para poder contactar con usted, sin embargo mi correo electrónico es dejame_creativarte [arroba] yahoo.com.mx , por si desea escribirme y poder hacerle llegar de manera directa material adicional.

Con un saludo cordial
M. en E. Alfredo Macías Narro

By ALFREDO MACÍAS NARRO on Sep 28, 2007

Material sobre gestión de centros educativos

por favor alguien que me envie material acerca de Gestión de Centros Edcucativos e innovaciones que sean reralizados.
estoy tesis ahora y lo necesito bastante…gracias

By juan de jesus gómez on Nov 1, 2007

Sobre calidad Educativa

Hola Reciban un saludo, le escribo para hacerle una pregunta, quiza muy fuera de lugar, pero me interesaria que me orientara sobre algun autor(es) que hablen sobre calidad educativa; se que dira que hay muchos y que podria elegir cualquiera; de hecho en la actualidad todos hablamos y decimos cosas sobre la calidad, pero estoy iniciando la maestria y me gustaria que mi objeto de estudio versara sobre el tema de la calidad. Para lo cual le agradeceria que me indicara un autor en el cual basar o aterrizar mi marco conceptual (marco teorico). Seria de mucha ayuda para mi la informacion que se sirva a proporcionarme... gracias de antemano Carlos Juarez