Literatura y educación: Itinerario en las universidades de ciencias pedagógicas

Bárbara M. Fierro Chong[1]

Universidad de Ciencias Pedagógicas Juan Marinello Vidaurreta, Matanzas, Cuba

Resumen: En este trabajo se aborda la problemática de fomentar el gusto por la lectura de literatura en el proceso de formación de los maestros y docentes, figuras claves en el empeño de la escuela por encauzar a los estudiantes en el reino de la lectura literaria. La formación literaria de los profesionales de la educación está signada por la sensibilidad de leer, de fascinarse con la palabra, contagiarse con el deseo y el entusiasmo, para poder trasmitirlo después en el ejercicio de la profesión. En el trabajo se exponen dos direcciones en que articulan la concreción de este propósito de la educación integral de la personalidad, lo cual comporta el fin de la pedagogía y pretende presentar vías para lograr el desarrollo del gusto por la lectura de la literatura y el disfrute de lo imaginario y la creatividad.
Palabras claves: formación literaria, intertextualidad, vivencia en la literatura

Abstract: This paper deals with the problem of reading literature by teachers-to-be as key participants in the endeavour of leading students in schools into the realm of literary reading. The literary formation of education professionals is marked by the sensibility of reading, the fascination of words, the transmission of desire and enthusiasm for reading in the professional practice. The paper establishes two directions which articulate the implementation of the education of an integral personality.
Key Words: literary formation, intertextuality, literary experience

Recibido: abril de 2012; aceptado para su publicación, junio de 2013

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…la enseñanza de la literatura es el lugar privilegiado del aprendizaje axiológico…

A.J. Greimas

La lectura literaria, retos ante las coyunturas del mundo actual

"E hizo Dios la expansión, y apartó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión: y fué así."La lectura literaria no es prescindible en la educación de la personalidad porque aporta al enriquecimiento espiritual y al desarrollo intelectual de los seres humanos. Los maestros y docentes son figuras claves en el empeño de la escuela por encauzar a los estudiantes en el reino de la lectura literaria, por ello la formación literaria de los profesionales de la educación está signada por la impronta de leer, de fascinarse con la palabra, contagiarse con el deseo y el entusiasmo, para poder trasmitirlo después en el ejercicio de la profesión. En la segunda década del siglo XXI ante la necesidad de salvar la memoria cultural e histórica de una nación o un territorio, la literatura ayuda a salvaguardar los más auténticos valores de la cultura y en primer orden a expresar los más profundos sentimientos del ser humano en una ambivalencia a veces compleja de lo individual y lo social.

Los diversos cuestionamientos que surgen  ¿qué es leer?, ¿La literatura se enseña o se trasmite?, ¿la literatura versus tecnología?¿Es la literatura expresión de la cultura? ¿Puede desarrollarse la creatividad mediante el gusto por la literatura?… revelan que ha sido  y continúa siendo  una problemática asociada a factores como: el aprendizaje de la lengua y la educación integral de la personalidad, la capacidad del maestro para contagiar con el deseo de leer, como ejemplo que fascina con la palabra autoral.

La literatura, expresión de la cultura, es espacio de indagación y revelación de los procesos identitarios de un pueblo, nación o región, no solo por su multifuncionalidad, sino porque la identidad cultural está vinculada a su naturaleza discursiva y al orden de relaciones que se origina a partir de ella. En la relación de la literatura con la identidad nacional también es esencial el vínculo a las circunstancias económico – político y social, y por esa misma razón su condición de ser inseparable a los movimientos sociales.

Cuba, en el contexto de una educación para todos, promueve el acercamiento al libro y la literatura en diversos escenarios: la red de bibliotecas públicas y escolares, el programa nacional por la lectura, editoriales en todas las provincias del país, y la existencia de varios concursos para estimular el gusto y motivación por la lectura. Sin embargo, todo esfuerzo es inútil e ineficaz si no se logra desde la palabra del maestro, quien es el llamado a contagiar y animar a sus discípulos con lo los libros y la lectura literaria de grandes autores que han atesorado, en el proceso de su ejercicio profesional docente. En la interrelación de la educación con los agentes socioculturales se reclama de la originalidad y flexibilidad de los maestros y profesores para que los clásicos que en el mundo han sido, unido a las lecturas contemporáneas colmen los espacios pedagógicos a favor de un acercamiento vivencial al conocimiento y transformación de la realidad por medio de la imagen artística.

La literatura en la educación de la personalidad no constituye un fin en sí misma, es parte de una dimensión cultural y humanística asociada a las potencialidades para hacer crecer la espiritualidad de los niños, adolescentes y jóvenes, porque ella amplía la sensibilidad, las múltiples lecturas del mundo, la creatividad en la transformación y la búsqueda de alternativas para orientar los rumbos de la humanidad, porque lenguaje y pensamiento se articulan en unidad dialéctica: “Una comunidad sin literatura escrita se expresa con menos precisión, riqueza de matices y claridad que otra cuyo principal instrumento de comunicación, la palabra, ha sido cultivado y perfeccionado gracias a los textos literarios…”[2] porque el encuentro con la literatura – ya sea oral o escrita – genera la vivencia en los seres humanos en la relación entre la subjetividad y la intersubjetividad. La literatura permite un acercamiento a la polisemia del mundo, amplía su capacidad de disfrute, de reflexión entre lo que es y lo que parece ser.

En los referentes teóricos y metodológicos esenciales para un proyecto de lectura literaria en la universidad, los estudios sobre la personalidad a partir de los postulados de Vigotsky, realizados por L. I. Bozhovich[3] aportan un concepto planteado por el primero: vivencia, determinada por las necesidades del sujeto, que representa en un todo indivisible, la relación afectiva entre el sujeto y el medio. La vivencia en la literatura es un punto de contacto que ayuda a ampliar los complejos procesos intelectuales como el análisis y la síntesis, la evaluación, aplicación, habilidades metodológicas e investigativas, transformaciones, mediante metáforas y analogías, al activar la subjetividad del individuo mediante el contacto con la literatura, lo que también aporta al desarrollo de sus orientaciones valorativas.

La sensibilidad por la lectura literaria propicia en el ser humano la comprensión de equivalencias entre los mundos reales e imaginarios, entre el ser y querer ser, porque la lectura arrastra al lector a cada instante mediante el efecto que produce la intención estética del autor de interesarse en los planos de lo real, se hace consciente de su ensamblaje. Aparece la conexión y asociación de diversos temas, la apertura a complejas vivencias y conflictos, el desarrollo de cualidades creativas, la estimulación de la fantasía para ampliar su imaginación y también fomentar los valores morales relacionados con su autoconocimiento y autorregulación.

La literatura, desde la oralidad y la escritura, es generadora de vivencias, que alcanzan un valor particular de acuerdo con la naturaleza de la obra literaria. Para Timoféiev la vivencia es “cualquier emoción suscitada por cualquier circunstancia de la vida. Tanto el pensamiento filosófico como la pasión amorosa o la declaración política, son vivencias que solo tienen diverso carácter por su contenido en el caso de que se presenten como sentimientos e ideas humanos concretos con tinte emocional subjetivo”[4] La literatura genera vivencias, marcada por la emocionalidad, la recreación de la palabra del otro, en ella se expresan sentimientos, ideas, percepciones, pensamiento, necesidades, motivos, de un ser humano o de otros seres humanos, mediante  la representación en la imagen artística.

Todo lo anterior apunta entonces a una relación dialéctica entre lectura y cultura en el modo de actuación en los futuros profesionales de la educación. El contagio de la literatura ayuda a mediatizar la cultura, y en este proceso los agentes socializadores de la escuela - el docente, el grupo, la familia, los medios de comunicación y la comunidad en general- desempeñan un papel esencial.

Múltiples son los autores que han trascendido por obras literarias de carácter universal y eterno convertidos ya en clásicos, muchos son los personajes que sobreviven en el tiempo, como arquetipos de una idea, una actitud o un sentimiento: Romeo y Julieta son símbolos del amor, Aquiles de la amistad, Héctor del amor ilímite a su país y a su familia, Odiseo de la búsqueda permanente, Penélope de la fidelidad y el amor, Dulcinea de lo que se quiere, Don Quijote de los sueños de justicia y Sancho de la voz popular. Todos tienen el germen para re-crear una historia, imaginar, compartir y comunicar el pasado y presente e incentivar la construcción del futuro.

Sin embargo, en la concepción de la actividad formativa de los profesionales de la educación, la multiplicidad de saberes con que interactúa el joven profesional, no siempre hay suficiente espacio a la lectura literaria con toda su carga de ampliación cultural y axiológica en que la vivencia encuentre una reconciliación con el tiempo y el espacio necesarios para ello, lo que limita la estimulación de procesos afectivos que favorezcan el desarrollo intelectual. El valor de la literatura reside en evocar nuevas actitudes, en re-crear lo vivido o vivir lo nuevo de manera útil y virtuosa, transformar el entorno a partir de las capacidades creadoras de la literatura y las habilidades recreativas del individuo.

La lectura de la literatura en las universidades de ciencias pedagógicas

 ¿Para que sirve la literatura en la formación de los profesionales de la educación en las universidades? El ejemplo del maestro es el punto de partida de todo empeño por convertir la lectura literaria en una experiencia humana, en un itinerario hacia el acervo cultural, no solo del conocimiento de la obra y el contexto en que se creó, sino también la habilidad y la actitud al leer, al trasmitir el palpitar del autor mediante la fascinación de la palabra, son claves esenciales para la aproximación de los alumnos al texto. Si el docente -de cualquier nivel- no lee, no contagia, no entusiasma, no trasmite el interés por la lectura, a partir de su pasión y actitud personal por ella, es imposible ganar la meta de formar y desarrollar lectores expertos y sensibles.

En la formación del docente la literatura posibilita ampliar la zona de desarrollo de los sujetos, por su capacidad de expresar la subjetividad humana, orienta y regula la actividad del hombre en su interacción con el medio circundante y sus relaciones con otras personas. Es un acceso a la cultura, a través de ella, de forma inteligente el ser humano se realiza como sujeto social e individual, promueve el tránsito de lo interpsíquico a lo intrapsíquico para instalarse en la conciencia.

Al estudiar los trabajos de los psicólogos soviéticos Vigotsky y Rubinstein[5] que permiten comprender la complejidad de los procesos psíquicos, del conocimiento y la subjetividad en la dicotomía entre lo interno y lo externo, lo psíquico y lo social, la lectura literaria es un factor motivador, que amplía las vivencias y es posible lograrlo mediante la labor del maestro o docente que contagia con la palabra del otro para hacer de la lectura un espacio placentero y útil, tanto en la dimensión cultural como en la perspectiva ética, mediante la actividad y la aplicación de animación y métodos.

Sobre los principios del estudio de la psiquis[6], los pioneros de la psicología marxista contribuyeron a entender la subjetividad como un sistema complejo y diferenciado históricamente constituido[7]al abordar el tema de la personalidad. En este camino, la literatura como arte de la palabra, como imagen de la realidad ayuda a la comprensión del mundo circundante al expresar las posiciones estéticas del autor, y  a su vez dar un tinte emocional subjetivo a la circunstancia, mediante el lenguaje  y la enunciación estética de sus ideas.

Las palabras de Beatriz Maggi, ayudan a comprender lo importante de un itinerario hacia el libro y la lectura literaria para el crecimiento humano “Las amplias lecturas literarias ponen al hombre en contacto con un arsenal de imágenes fraguadas mediante metáforas y símiles que entrenan su imaginación  en la concepción del mundo como un inmenso tropo. De aquí se derivará una facultad o inclinación consecuente para producir imágenes también”[8]

 La literatura provee al ser humano de una particular relación imaginaria con lo real, signada por la distinción del texto literario de ofrecer un campo de representaciones que son otra manera de ver la realidad y que en la relación de lo que se dice y cómo se dice, la esencia está en el efecto que causa en quien lo lee o lo escucha, en dependencia de cómo lo lee, lo recrea de ahí su valor en el complejo proceso de la formación de la personalidad en que se articulan lo epistemológico, axiológico, ético, político, jurídico, estético, económico, en momento histórico concreto dado.

La lectura literaria involucra la esfera reguladora de la personalidad porque se integran hábitos, habilidades y capacidades  en que se significa el mundo circundante a partir de los impulsos, las motivaciones nacidas de las necesidades y los intereses en que la esfera afectiva ofrece sentido personal a las significaciones que se comunican. En la medida que el desarrollo es "... un proceso  continuo (…) cuyo ritmo está determinado por las condiciones económicas y culturales en que se produce (...) el hombre se desarrolla en la actividad..."[9], la literatura es una aliada de las acciones educativas para favorecer la interacción social con otras personas y la cultura.

 La experiencia en la formación del profesorado para las enseñanzas inicial, primaria y media nos enfrenta continuamente al reto de buscar vías y alternativas que contribuyan al rescate del libro y la literatura para que ambos de la mano penetren en el mundo de vivencias de los escolares, de ahí la necesidad del replanteo continuo de este asunto en las universidades de ciencias pedagógicas. Leer o no leer literatura es una actitud que lo acerca o lo aleja al ideal, que promueve o no los niveles de ayuda y la mediación para hacer crecer al individuo en su dimensión humana. José de la Luz y Caballero reconoció en la literatura una vía de mejoramiento espiritual "…Cuán inseparable es la educación moral de la literaria, ambas son parte de un mismo todo"[10]

En las universidades de ciencias pedagógicas la creación de un ambiente de lecturas literarias  moviliza la construcción de una imagen coherente, transformadora con un sentido positivo y optimista de la vida, lo que, ante el desafío ético del momento histórico apunta a una pragmática literaria, compartiendo las inquietudes, y visualizando perspectivas de futuro. La lectura a viva voz de la obra literaria enriquece el imaginario individual para compartir una ética, un saber, un proyecto de vida; y a su vez aplicar estrategias que impliquen al lector con el texto desde la multiplicidad de lecturas que posee la literatura. En la vida académica, laboral – investigativa y extensionista de la universidad la literatura contribuye a la unidad de lo individual y lo social, porque los maestros y docentes deben experimentar su relación afectiva con el medio social e individual de manera orgánica.

La formación literaria de los estudiantes en las universidades de ciencias pedagógicas tiene como hilo conductor la relación educación – formación en que se atienden las capacidades, intereses y motivaciones de los estudiantes, en interrelación con el modo de actuación profesional pedagógica, de manera que el contacto sistemático con la lectura literaria ocurra por diferentes canales de comunicación, pero todos con la distinción de la emocionalidad, la intencionalidad de desarrollar la sensibilidad y la creación de experiencias positivas, agradables, que dejen una huella desde lo afectivo.

 En la literatura, se recrea una visión del autor sobre la realidad que expresa mediante una intención comunicativa especifica de carácter estético en unidad de contenido y forma: “¿Quién es el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos? Hay gente de tan corta vista mental, que creen que toda la fruta se acaba en la cáscara. La poesía, que congrega o disgrega, que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas, que da o quita a los hombres la fe y el aliento, es más necesaria a los pueblos que la industria misma, pues ésta les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquélla les da el deseo y la fuerza de la vida...“[11] La literatura estimula la curiosidad, el deseo de indagar en la realidad de forma inteligente a partir de las vastas experiencias personales y colectivas.

Ante la necesidad y la exigencia de formar un profesional de la educación que no solo enseñe determinados conocimientos, sino que eduque en valores y desarrolle cualidades creativas se concibió un proyecto de investigación para la formación literaria en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Juan Marinello Vidaurreta de Matanzas, el proceso investigativo tomó como diagnóstico exploratorio y  pilotaje los resultados de la actividad docente metodológica en la disciplina Lengua materna durante el período de 2007 a 2009, lo permitió que en la primera fase de la investigación de 2009 a 2011 se alcanzara una sistematización en el orden teórico – metodológico concretada en dos direcciones en el marco de la realidad universitaria, que articulan los componentes del modelo del profesional (académico, laboral - investigativo y extensionista), y contextualizada al perfil de cada especialidad, para la activación de las potencialidades y necesidades de los estudiantes con respecto a la literatura.

Los soportes teóricos y metodológicos que se consideran en esta propuesta, implica vivenciar la literatura y “pasearse en el universo” de lo imaginario, lo cual influye en el desarrollo cultural y humanista al interpretar la literatura que se lee, que da cuenta de un proceso complejo en el desarrollo de las habilidades intelectuales, así como del gusto, la sensibilidad (esfera afectiva) complementando lo cognitivo conformando el logro de objetivos deseados en la formación de la personalidad de los estudiantes universitarios de las carreras pedagógicas. La literatura como revelación de la cultura y en estrecha integración con ella, ayuda a movilizar espiritualmente, a formar ciudadanos críticos e independientes por su capacidad para generar imágenes y estimulantes sugestiones. Se identifican tres aspectos a considerar en la formación literaria de los estudiantes en las carreras pedagógicas:

  • Las experiencias previas (en función de los contextos culturales en que han vivido)
  • Las creencias que poseen acerca de la lengua y la literatura, así como el proceso metacognitivo que lo acompaña que implica atender variables como: año que cursan, municipios de donde proceden, fuentes de ingreso a la carrera, especialidades que cursan.
  • Las exigencias del modo de actuación pedagógico.

Las dos direcciones se vertebran en el proceso formativo, ofrece a los colectivos de pedagógicos acciones y tareas para el desarrollo cultural integral desde la experiencia de la literatura. Estas líneas directrices se entrecruzan en las potencialidades que posee la literatura para llevar al sujeto a mirarse por dentro y el reconocimiento del lugar que ocupa en el universo, y la creación de condiciones pedagógicas para lograr la concreción en las acciones formativas de los grupos y los individuos.

Primera dirección: Activación de los significados de la literatura y la multiplicidad de relaciones de la literatura con la vida (la identidad local y nacional, la ética, las manifestaciones del pensamiento)

Se adjudica al canon literario un signo ideológico y cultural, que los pone en contacto con lo mejor del pensamiento universal, ofrece una mayor apertura de propuestas de lectura, relacionadas con problemáticas particulares, y como expresión de la identidad cultural y nacional. Además un universo de lecturas debe posibilitar la construcción de una imagen coherente, transformadora y optimista del mundo, con un sentido positivo de la vida, lo que apunta a una pragmática literaria y permite fomentar la noción de patria, lo que quiere decir que el estudio de la literatura tiene un carácter ideológico, ligado a la búsqueda espiritual de una identidad.

Segunda dirección: Creación de condiciones culturales para la formación literaria en el proceso pedagógico atendiendo a los cánones de lectura para la integración de lo escolar y lo personal.

Un lugar importante lo ocupa la animación a la lectura, determinada por la activación de las necesidades e intereses. en el contexto universitario de promover, provocar, contagiar, dar de leer, sin pedir nada a cambio, de ahí que se concibe en el plano curricular y extracurricular, toda actividad dirigida a la relación con el libro y su lectura marcada por la emocionalidad, la tintura de lo insólito, especial, agradable .

Ambas direcciones se interrelacionan en las acciones de las diferentes áreas de la universidad, a partir de la concepción del currículo flexible, amplio y la integración de lo académico, lo extensionista y lo laboral – investigativo, al respecto se trata de crear un espacio de interacción afectiva y cognitiva de los estudiantes con la literatura a partir de la activación de las vivencias y la presencia de aquellas temáticas, géneros literarios de mayor interés atendiendo a la combinación especial de la situación social de desarrollo  y las características de la edad de los estudiantes.

Ejemplos de cómo se desarrollan estas dos direcciones

  • La relación interdisciplinaria de la literatura con otros contenidos de la educación  posibilita ampliar el universo del saber asociado a los cánones de lectura existentes, a partir de la intertextualidad, tal es el caso de la Ilíada, El Quijote, Romeo y Julieta.
  • La literatura propicia la construcción de una imagen coherente, transformadora y optimista del mundo, con un sentido positivo de la vida, a partir de lo vivencial. En este sentido, el acercamiento vivencial a la poesía de Pablo Neruda, Carilda Oliver Labra, Nicolás Guillén, Mario Benedetti.
  • La articulación de lo clásico y lo contemporáneo a partir de la narrativa de minificción cultivada en las últimas décadas en América latina, caracterizados además por la hibridación genérica y la recurrencia temática: tal es el caso del acercamiento a los textos de Augusto Monterroso, Mario Benedetti, Juan J. Arreola, Eduardo Galeano, entre otros.

 La relación lectura literaria – escritura creativa se entrena de manera sistemática, porque ayuda a articular otras ideas, estimula la capacidad asociativa y el pensamiento divergente. En la experiencia desarrollada en la universidad de ciencias pedagógicas de Matanzas, para que la literatura articule con otras materias a favor de un desarrollo espiritual y cultural de los estudiantes, una condición clave es contagiar con la palabra literaria, como evocadora, asociativa, connotativa, desde todos los escenarios educativos.

Las acciones concebidas para la formación literaria se revelan en los componentes académico, laboral investigativo y extensionista. Este último es uno de losd más dinamicos en el proceso formativo, y un ejemplo fueron las sesiones de lectura, Andar con la literatura, en que se propicia la lectura a viva voz de cuentos de minificción. Toda la actividad se concibe y realiza sobre la base de una relación del cuento con otros textos y saberes que se conectan. El cuento de Augusto Monterroso “La Tortuga y Aquiles” es un exponente de lo que puede hacerse para promover el interés por la lectura, dada una de las cualidades esenciales de su autor, la brevedad y concisión para narrar. En la lectura es posible inferir las relaciones intertextuales que se establecen con otros referentes culturales – no solo literarios, sino de otros ámbitos de la vida  en general.

Por fin, según el cable, la semana pasada la tortuga llegó a la meta.  En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones. En efecto, una diezmiltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles.[12]

En este minicuento, la literatura infantil, la tradición oral, la literatura universal, la filosofía y la cultura del mundo griego, se asocian para aportar conocimientos previos que se activan. Por ejemplo: ¿Qué relación puede existir entre Aquiles y la Tortuga? ¿Qué referentes se conocen de ambos en la literatura? ¿Qué simbolizan el uno y el otro? ¿Qué representaciones puede tener la tortuga frente a Aquiles? ¿Qué semejanzas y diferencias hay entre ambos? ¿Quién fue Zenón de Elea[13]? ¿Qué valor aporta los datos acerca de esta figura y su lugar en la historia de la humanidad?

La reflexión sobre la organización lingüística del texto, conducen a  inferir el efecto que ella provoca: por fin, según el cable, en rueda de prensa, la relación entre una cifra tan precisa como “diezmiltrillonésima de segundo” y Zenón de Elea. ¿Por qué Aquiles maldice a Zenón de Elea? En la respuesta a esta interrogante está la clave del efecto del cuento: Zenón de Elea postulaba la imposibilidad lógica el movimiento, que los sentidos son ilusorios nos llevan a creer en la existencia del movimiento, por ello Aquiles estaba confiado en su victoria, sus características no solo físicas, sino morales y psicológicas demuestran la contraposición a la tortuga.                                       

La intertextualidad discursiva está asentada en la brevedad, concisión y síntesis que lleva al lector a la agudeza en la captación del sentido a partir de la sugerencia de la frase aparentemente inofensiva, en que los escenarios y la historia entre líneas se intuyen, no se describen, tal es el caso de “El dinosaurio”, o “El eclipse” en que pone en tela de juicio las convenciones, desafía lo que se ha creído como establecido, por ello para él “las palabras son símbolos mágicos” con los cuales reinventa su discurso literario.

Su mundo de fábulas asoma en párrafos lacónicos que muestra su concepción del mundo que le rodea, convoca lo conocido, pero distorsiona lo dado por hecho, en dependencia de aquello que se descubre, de lo que el autor revela y lo que el lector infiere como en el ejemplo de La Tortuga y Aquiles.

Otra de las acciones encaminadas está a la relación lectura escritura creativa, para lo cual se tomó la relación intertextual alrededor de un mismo asunto: La ciudad, interpretada y recreada por músicos, pintores, fotógrafos y poetas que ofrecen temáticamente sus visiones, a partir de los códigos y las imágenes de cada tipo de expresión. En el proceso de lectura, audición, visualización los estudiantes fueron incorporando su propia imagen, la cual expresaron después en un texto. La valoración cualitativa de la escritura realizada por los estudiantes participantes, 19 en total, reveló que se muestra calidad en las ideas, así como originalidad en la expresión de su intención de significar la realidad, con una amplitud léxica en que se conjugan sinonimia, hiperonimia y otras formas particulares de organizar el discurso.

Otras acciones están contempladas en la Jornada de la Lengua y la literatura para lo cual se concibe el programa “La literatura es viaje, espejo y ventana”, que sirve de escenario a concursos de lectura, declamación, escritura, encuentro con creadores de la literatura, y espacios de lectura a viva voz.

En la concepción de las acciones se planifica el control de los indicadores de la formación literaria a partir de la observación participante, el análisis de los productos de la actividad y los grupos de discusión entre especialistas y directivos, en la valoración integrada se destaca la creación de ambientes para la sensibilización y el gusto por la lectura literaria, su empleo en diversas actividades del proceso formativo, la ampliación léxica de algunos estudiantes, así como la satisfacción por participar en ella al mostrar interés, atención y disponibilidad para participar.

La lectura de El Quijote para los profesionales de la educación

  En Cuba, las ediciones de la obra mayor de Miguel de Cervantes, en las últimas cinco décadas ponen de manifiesto el interés e interacción de los lectores cubanos con la novela, al mismo tiempo que reafirma los valores estéticos y éticos que posee, que se expresa en su estudio en diferentes niveles escolares desde la primaria hasta el bachillerato. Una de las lecturas que todo niño es incitado a hacer es la de El Quijote, el adolescente soslaya la recreación de la lectura placentera de las aventuras del hidalgo y su escudero, y en el preuniversitario, el joven no logra adentrarse más allá de los primeros capítulos, o de buscar los arquetipos de ambos personajes ¡cuánto de revelaciones y respuestas en torno a la vida, los sufrimientos y alegrías se niegan al renunciar al encuentro con el manchego y su fiel acompañante, con la amplia gama de personajes principales, secundarios y episódicos que pueblan las paginas de las dos partes! ¡Qué necesaria es la búsqueda de las esencias escondidas en la intención pragmática de la multiplicidad de códigos y estilos funcionales! 

Cuando Miguel de Cervantes entregó al mundo hispano la primera parte de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha en 1605, en que se narran las aventuras de un hidalgo manchego que desanda los caminos de la Mancha desde un lugar que el autor ha tornado en olvido, primero solo y después acompañado de Sancho Panza, abrió al mundo la capacidad para recrear la realidad desde lo sensorial, lo perceptual, lo imaginativo y la fantasía, afianzar los valores más elevados del ser humano a través de iniguales cuadros psicológicos y sociales.

En el proceso de enseñanza - aprendizaje de la literatura sin la lectura íntegra de la obra, no hay otros logros, la primera acción mediadora del maestro es dar de leer, como si no recibiera nada a cambio solo el placer de encontrarse con los personajes mediante la lectura expresiva modelo en que se hace vivir a los personajes.

Don Quijote y Sancho conforman una unidad dialéctica en que la realidad no puede ser escamoteada continuamente en su relación con la fantasía y la apariencia, no puede interpretarse desde una sola ópticasino que sale a flor de piel para mostrar lo humano desde la perspectiva ética que enriquece la dimensión cultural de la literatura. Cada encuentro con la obra a través de la lectura es un acto de creación y también una expresión de riqueza comunicativa, lexical y expresiva que estimula el intelecto: la sintaxis y el léxico se amplían considerablemente en un diapasón de sonoridades expresivas y de inferencias semánticas. Al leer El Quijote es posible hallar los caminos para provocar el acto comunicativo y crear un estado emocional de identificación, rechazo o actitud valorativa ante lo que muestra Cervantes mediante la fascinación de la palabra.

Don Quijote se inventa a Dulcinea, pone en ella el deseo y la nostalgia, lucha contra los molinos y los ejércitos de ovejas que ha inventado, lucha contra las apariencias para conquistar a Dulcinea, que es en la obra inmortal de Cervantes un símbolo, en que cada lector se reinventa su propia historia. En este sentido, la reinvención, es parte del conjuro contra la desdicha. Una de las grandes lecciones vitales que trasmite Cervantes, a través de su personaje, llevado de la mano de Cide Hamette Benengueli es que es bueno creer en Dulcinea, porque los ideales inspiran, impulsan a actuar, constituyen fuente de energía, espíritu, pero “Es menester tocar las apariencias con las manos…”. Y la literatura es eso, la ambivalencia entre lo que es y lo que queremos ser,  lo que impulsa a expresar sentimientos, deseos,  actuar en la vida, lo que se aporta al proceso subjetivo a favor del desarrollo intelectual de cada individuo.

El diálogo que cierra la relación Sancho – Don Quijote sirve de marco para que se modelen los personajes, dos procesos que se acomodan, dados por un sistema de referencia: Sancho sabe que Dulcinea no existe, sabe que está convirtiendo a una labradora en Dulcinea, mientras que Don Quijote asume el encantamiento como un hecho, pero no trasmuta la realidad, la está viendo tal cual es.

 Es en Sancho en quien sobrevive Don Quijote al final de la obra y para la posteridad, sus refranes son expresión de la sabiduría popular y su humanismo es grandioso a lo largo de los siglos, ante la afirmación de este al decirle:

-Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo[14]

Sancho agregó llorando:

… No se me muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y vive muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie lo mate, ni otras manos lo acaben que las de la melancolía. Mire, no sea perezoso, sino levántese de esa cama y vámonos al campo vestido de pastores, como tenemos concertado; quizás tras de alguna mata hallaremos a la señora Dulcinea desencantada, que no haya más que ver…[15]

 Las resonancias formales, conceptuales de ideológicas de la inmortal novela trascienden fronteras temporales, espaciales y géneros literarios, porque es un obra sobre la vida, sobre la férrea voluntad de vivir del género humano, invita a  seguir en pos de ideales de inspiración para la vida que es menester vivir.

La generación del 98 retoma la tradición literaria recreada en Don Quijote para recrear un sentimiento y una conciencia de veras nacional, una búsqueda de la identidad castellana que unificó no solo en geografía, lengua y religión a casi toda una península, sino que le dio el ser nacional.

El escritor panameño Dimas Lidio Pitty, poeta, novelista, ensayista y extraordinario hombre comprometido con el tiempo de nuestra América, ha hecho sobrevivir el tema quijotesco en catorce versos acomodados a la perfección del soneto.

Don Quijote

Nacido para el mundo como un sueño,
en un sitio innombrado de La Mancha,
desde aquella planicie seca y ancha
de los sueños del hombre se hace dueño.

Caballero de lanza y escudero,
para honrar a su dama del Toboso,
sobre el fiel Rocinante, flaco, airoso,
a gigantes de viento afronta, fiero.

Buscan magos, bellacos y rufianes
entorpecer la marcha del hidalgo,
mas su temple doblega a los jayanes.

Y al final de la senda (desde antes),
don Quijote, en su muerte, junto a Sancho,
vida eterna recibe de Cervantes.[16]

En el último terceto se reitera la idea de que es en Sancho en quien sobrevive Don Quijote, quien cabalga siglos después para seguir mostrando los caminos del Toboso, ya desde otras perspectivas culturales, porque se trata de personalidades de un solo ser.  El poder evocador, sugerente, creativo de la literatura, viene desde el dominio del soneto y las particularidades lingüísticas concentradas que surten un efecto de síntesis en quien lo lee.

La sociedad el conocimiento del siglo XXI, ante la amenaza de la destrucción de la especie humana y su hábitat, no puede prescindir de la literatura, porque ella es un asidero contra la nostalgia y la desmemoria, una búsqueda de lo mejor del ser humano, para ello la escuela tiene que ser un salón de contacto con lo mejor de la literatura y necesita de profesores que fascinen con la lectura, hagan de ella un acompañamiento permanente en las educación de sus alumnos.

 Los maestros y docentes tienen que ser no solo grandes lectores, sino apasionados lectores, que animen, activen, aprecien y disfruten la lectura como expresión de cultura, vía de emancipación, expresión de una ética sustentada en el amor, la paz y el respeto, de ahí que se reclama de una práctica inscrita en una pedagogía desarrolladora, que promueva desde lo vivencial la sensibilidad y percepción consciente de la literatura y su función en la vida humana, para ello es esencial rescatar la presencia de la literatura porque ante la disyuntiva de leer o no leer, se dibuja un itinerario de encuentro entre el libro y el maestro: necesario es leer, esa es la vía, el itinerario para dar ejemplo, para inspirar y orientar el gusto por la lectura y la capacidad creativa y recreativa de los docentes formadores de lectores activos en el logro de su desarrollo.

Referencias

[1] Profesora Titular en Español y Literatura, Máster en Didáctica del Español – Literatura de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Juan Marinello Vidaurreta, Matanzas, Cuba, posee más de 20 años de experiencia en la educación superior, profesora principal de la disciplina Estudios Literarios, miembro de la Comisión Nacional de la Carrera Español –Literatura del MINED. Presidenta de la Cátedra Carilda Oliver Labra de su universidad.

[2] Vargas Llosa. Mario. 2000. Un mundo sin novelas. Letras Libres (México) n° 22. Octubre del 2000

[3] L. I. Bozhovich. 1985. La personalidad y su formación en la edad infantil. Ed. Pueblo y Educación, La Habana.

[4] Timoféiev, L. 1979. Fundamentos de teoría literaria. pág. 224 Editorial Progreso, Moscú,

[5] Casañas, Mirta. Informe de investigación 2009

[6]  M. Shuare. La psicología soviética tal como yo la veo. Editorial Progreso, Moscú 1990, p  491

[7] González Rey, Fernando. Epistemología cualitativa y subjetividad. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, 1997, pp 59-60

[8] Maggi Beatriz. Enseñar una lengua: elegir la literatura. Pág. 25 En revista Educación, 1996.

[9] López, Mercedes y otros: La dirección de la actividad cognoscitiva.  p.10. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, s/f.

[10] Luz y Caballero, José de la. Elencos y discursos académicos. La Habana: Ed. Universidad de La Habana, p. 580.

[11] Martí, J. “El poeta Walt Whitman” En: OC, t 13, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1963.

[12]Monterroso, Augusto. Fabulaciones y ensayos. Colección Literatura latinoamericana. Fondo Editorial Casa de las Américas. 2000.

[13] Una paradoja clásica afirma que un corredor no puede llegar a la meta porque, para lograrlo, debe recorrer una distancia; pero no puede recorrer esa distancia sin primero recorrer la mitad de ella, y así ad infinitum. Porque existe un número infinito de bisecciones en una distancia espacial, uno no puede recorrer una distancia en tiempo finito, a menos que acorte la distancia o aumente la velocidad. Este argumento, como muchos otros de Zenón, se proponía demostrar la imposibilidad lógica del movimiento. Dado que los sentidos nos llevan a creer en la existencia del movimiento, los sentidos son ilusorios y por lo tanto no existe ningún obstáculo para aceptar las inverosímiles teorías de Parménides de otra forma.

[14]  Cervantes, Miguel. El Quijote, pág. 482. Tomo II. Editorial Arte y literatura. C. Habana, 1989.

[15] Idem.

[16] Pitty, Dimas Lidio. Don Quijote. 17 de marzo de 2005. Inédito.

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